But the inner heart…

Escrito por Pedro Medei Noviembre - 26 - 2009
1984

1984

En “1984George Orwell cuenta la historia de un régimen totalitario que a través de una atenta mirada a los sistemas similares ya acontecidos como el nazismo o el socialismo y a los errores que llevaron a éstos a su fin, dice encontrar la manera de evitar la pérdida del poder perpetuando así para siempre el dominio del famoso “Partido” . Criticando la debilidad de los sistemas que buscaron sostener su poderío a través de mentiras camufladas con vestigios de humanismo y justicia social, el Partido se consagra bajo los lemas de “Guerra es Paz”, “Libertad es Esclavitud” e “Ignorancia es Fuerza” y domina desde la vieja pero necesaria figura del líder el cual a diferencia del Fürher o el Duce, nunca ha sido visto y se conoce como “Gran Hermano”. El mismo, inspirador del nuevo “opio de los pueblos” (base literaria del ­reality show internacionalmente conocido como “Gran Hermano” o “Big Brother”), se manifiesta a sus seguidores a través de pantallas que se ubican en las calles, lugares públicos y casas privadas, desde donde da a conocer sus órdenes y vigila no sólo que éstas sean cumplidas, sino también que se sean acatadas de buen grado y con la gratitud que la magnitud del “Big Brother” se merece. De ésta manera, el partido no sólo dispone controlar de las acciones de sus sometidos sino también del pensamiento. Para ello cuenta específicamente con lo que hoy sería una fuerza de choque (si bien en el libro esta es legal porque las leyes no existen) llamada la Policía del Pensa­miento, la cual se encarga concretamente de seguir y arrestar a los criminales del pensamiento, quienes son desaparecidos durante las noches y borrados de la historia. A su vez, el Partido cuenta con otra herramienta fundamental que es el desarrollo del “neo-lenguaje” el cual consiste en la reducción progresiva del lenguaje hasta el punto de alcanzar una lengua que no permita poder desarrollar un pensamiento verdadero, mucho menos revolucionario.

En este desesperante contexto, Wiston, el personaje principal del libro, se anima a dar el paso y lanzar el desafío de mirar a lo más hondo que el hombre tiene a fin de reconocer que la circunstancia no se constituye como algo determinante (ver cita en español):

“He thought of the telescreen with its never-sleeping ear. They could spy upon you night and day, but if you kept your head you could still outwit them. With all their cleverness they had never mastered the secret of finding out what another human being was thinking. Perhaps that was less true when you were actually in their hands. One did not know what happened inside the Ministry of Love, but it was possible to guess: tortures, drugs, delicate instruments that registered your nervous reactions, gradual wearing-down by sleeplessness and solitude and persistent questioning. Facts, at any rate, could not be kept hidden. They could be tracked down by enquiry, they could be squeezed out of you by torture. But if the object was not to stay alive but to stay human, what difference did it ultimately make? They could not alter your feelings: for that matter you could not alter them yourself, even if you wanted to. They could lay bare in the utmost detail everything that you had done or said or thought; but the inner heart, whose workings were mysterious even to yourself, remained impregnable.”

Sin embargo existe un factor que sí es determinante y que Wiston olvida en ésta apreciación, factor que sólo logra reconocer cuando ya es tarde, cuando su libertad y las hojas de Orwell se terminan. Y es el factor tal vez más dramático por ser aquel que existe fuera de las posibilidades de uno: el otro. Es sólo ­cuando Wiston pierde al otro (encarnado en la figura de Julia, persona con la que sostiene una re­lación de noviazgo en la que realmente puede ser él mismo, a través de la cual puede ser más hombre), que pierde aquel pilar en el que se sostiene “el fondo de su corazón.” Un corazón misterioso incluso para su dueño…

George Orwell

George Orwell

Y pensó en la telepantalla, que nunca dormía, que nunca se distraía ni dejaba de oír. Podían espiarle a uno día y noche, pero no perdiendo la cabeza era posible burlarlos. Con toda su habilidad, nunca habían logrado encontrar el procedimiento de saber lo que pensaba otro ser humano. Quizás esto fuera menos cierto cuando le tenían a uno en sus manos. No se sabía lo que pasaba dentro del Mi­nisterio del Amor, pero era fácil figurárselo: torturas, drogas, delicados instrumentos que registraban las reacciones nerviosas, agotamiento progresivo por la falta de sueño, por la soledad y los interrogatorios implacables y persistentes. Los hechos no podían ser ocultados, se los exprimían a uno con la tortura o les seguían la pista con los interrogatorios. Pero si la finalidad que uno se proponía no era salvar la vida sino haber sido humanos hasta el final, ¿qué importaba todo aquello? Los sentimientos no podían cambiarlos; es más, ni uno mismo podría suprimirlos. Sin duda, podrían saber hasta el más pequeño detalle de todo lo que uno hubiera hecho, dicho o pensado; pero el fondo del corazón, cuyo contenido era un misterio incluso para su dueño, se mantendría siempre inexpugnable.

Un Yuyo que crece sin cuidado

Escrito por Ezequiel Santiago Rodriguez Diciembre - 16 - 2008

Jueves 17 de Julio…En este momento de la historia argentina se estaban viviendo cambios y se esperaba un giro positivo en cuanto al futuro de la joven democracia, federal y republicana. Pero estos cambios parecían más profundos que meros modelos económicos, nos estábamos embarcando en un cambio referido a como se concibe la democracia y la participación del pueblo en ella.

El asunto de la resolución Nº 125(retenciones a las exportaciones de productos agrícolas) en la cual no sólo se debatió lo inviable de la norma sino de la forma anticonstitucional y antidemocrática en que fue promulgada. Esta ley fue empujada por el demos (pueblo) a ser sancionada en las cámaras del parlamento, donde de manera inesperada y gracias a una gran conciencia republicana por parte del vicepresidente Julio Cobos, pudo ser vetada, fruto del voto “no positivo” del funcionario.

Este momento parecía un punto de inflexión para la historia de nuestro país pero la realidad nos muestra que no es así. Después de seis meses se promulgó una ley de estatización sobre las AFJP (Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones) en menos de un mes, para decidir el futuro de los ahorros de todos los trabajadores que aportaron a empresas privadas. No pretendo poner en discusión si es mejor la jubilación estatal, privada o mixta, sino de la manera que se promulgó sin debate profundo y sin una exhaustiva investigación por parte del parlamento. Para dar una idea de la magnitud de la improvisación, en Chile un debate similar llevó más de un año de crudas discusiones.

La posibilidad de libre asociación sindical (que permite la elección por parte de los trabajadores sobre a qué central prefiere pertenecer y de esta manera romper con la hegemonía corporativista de la CGT. De esta manera permite la “…promoción, ejercicio, defensa, fomento y protección de los intereses legítimos de orden sindical”), en mi opinión, llego en buena hora, pero no fue la excepción sino otra determinación que no tuvo nunca un real debate y también ella fue planteada en tiempo record.

Entonces yo me pregunto ¿puede un estado decidir sobre la vida de los habitantes de una nación de una manera tan despótica? y… ¿Qué pasó con la gente que bramaba por una mejor democracia cuando se quería aplicar el destructivo tributo?

Para la primera pregunta mi razón me dicta que n,o que un estado no puede coartar la libertad de las personas a su antojo y sin ningún tipo de traba por parte del demos y de los funcionarios, no es su función decidir sobre la vida de la población sino asegurar el estado de derecho y ciertos estándares mínimos de vida. Creo que esa concentración de poder casi sin límites que ostenta el estado es dada por un gran desinterés por parte de la sociedad que cree que su participación en la democracia termina con un sobrecito en la urna. No nos olvidemos que en los momentos donde la sociedad se desligo más de la política y se limito a observar fue en la Alemania del Partido Nacional Socialista Alemán y en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (en estos “proyectos” se mataron más de 100 millones de personas). Con estos nefastos antecedentes, creo que es tiempo de continuar con lo que comenzó el jueves 17 de julio de este año con el voto del vicepresidente del ejecutivo.

En cuanto a la segunda interrogación, pienso que fue una semilla que no llegó a germinar, que fue arrancada de la tierra antes de que eche raíces y que esa gente ya no ve, aparentemente, amenazados sus intereses por eso no encuentran razón para protestar. Esto ocurrió porque el hecho no fue lo suficientemente profundizado, como para que pueda quedarse al margen de los intereses. Al no ver esta razón, todos estos asuntos son tapados por debates en los cuales se discuten aspectos socioeconómicos superficiales que sirven para entretener a un pueblo que no se quiere interesar. Esto ocurrió porque el hecho no fue lo suficientemente profundizado, como para que pueda quedarse al margen de los intereses. Ya que cuando uno encuentra un punto de de tal importancia como este lo mejor que puede hacer es tratar que perdure mas allá de toda fluctuación de los ánimos colectivos.

En mi opinión se va a necesitar más tiempo de cultura y educación democrática para que se entienda qué és, como vivir en ella. Y no nos ilusionemos con  yuyos que crecen sin cuidado que luego de seis meses muereny nos vuelven a nuestra desertica realidad. Donde solo elegimos quien va a condicionar una gran parte de nuestra vida por cuatro años.

Espíritus de la Libertad

Escrito por Mariana Ferrari Diciembre - 11 - 2008
La casa de los espíritus

La casa de los espíritus

La Casa de los Espíritus narra la historia de la familia Trueba y, junto a ella, narra también la historia de un país. De gran contenido social, político y cultural nos lleva en un viaje a lo largo del tiempo describiéndonos al ser humano en las distintas facetas que puede ser encarnado, con sus debilidades, frustraciones, metas y logros; al fin y al cabo, describiéndonos la vida misma.

Clara del Valle es la esposa de Esteban Trueba, una mujer muy espiritual, quien representa la libertad, la paz; algo que a Esteban le hacía mucha falta en su vida por ser de temperamento feroz y violentamente incontrolable. El machismo que acarrea Trueba nunca se hubiera sostenido si en la vida privada no hubiera tenido la ternura y fragilidad de Clara; sus tratos realzaban la virilidad de Esteban al punto de sentirse dueño del mundo. Una creencia que se comenzó a gestar en la amorosa y pacifista década de los ’70 era que la violencia era producto de la falta de sexo, que los hombres descargaban su energía del amor en actos vandálicos; sea por la falta de amor o no, lo cierto es que el amor amaestra hasta la más feroz bestia, podría decirse que condiciona su naturaleza salvaje, pero jamás la determinará. Por ello es que el viejo gruñón Trueba nunca tendrá una feliz relación con su familia (exceptuando a Alba, claro está). El machismo y feminismo se manifiestan en distintos matices a lo largo de la obra. En sus comienzos el feminismo era apenas un tímido reclamo de las mujeres por salir de sus cocinas mientras los hombres se erguían poderosos ante ellas; mientras los años pasaron la balanza fue nivelándose, y es así como dio paso a encontrar la relación entre ambos tal y como la vemos en nuestros días. En muchos aspectos de su vida, el machismo de Trueba condicionó el amor que tenía por Clara pero jamás lo condicionó, es decir que, si bien parecía transformarse en un amor psicótico, cuando él quería poseerla en todos los aspectos de la vida al final de la historia descubrimos que el amor de Esteban era verdadero porque cuando la pasión caduca es en ese momento donde sale a la luz si lo que estuvieron viviendo fue amor o una simple gran atracción físico-espiritual. Es que a pesar de las peleas y distanciamientos que tuvieron Clara y Trueba, su amor fue verdadero.

Un sentimiento ambiguamente hermoso y peligroso es el amor, ¿qué sería de una vida si su único propósito de ser reside en otra persona? Las obsesiones a las que puede llevar el amor son las peligrosas y la libertad pareciera ser la única salvación, como aquella canción que alguna vez escribió Freddy Mercury: “¿Por qué no tomas otra partecita de mi vida? / ¿Por qué no la retuerces y das vuelta? / ¿Y la cortas como un cuchillo? / Todo lo que haces es vivir / Todo lo que hago es morir.” Hermoso es aquel amor de dos corazones libres, sin complicaciones salvo las que la vida les interponga.

La historia continuó y la familia creció; de esta manera llegó Alba, la nieta bohemia comunista (tal como la describiría su abuelo) quien representa la libertad y solidaridad. En su juventud esta muchacha fue secuestrada por el gobierno de facto que arrestaba a todo aquel que formara parte de la oposición. En su cautiverio encuentra al coronel Esteban García, nieto bastardo de Trueba producto de una de las tantas violaciones que practicaba en su juventud. El coronel García representa el odio, el rencor, la impunidad. García venga su pasado de pobreza con Alba al someterla a violaciones y torturas antes de recuperar su libertad. Página tras página la entereza de la muchacha casi no se derrumba, su amor por la vida es condicionado en contadas ocasiones durante su encierro debido a la humillación y maltratos sufridos, la venganza y el odio están presentes pero no la determinan, ya que cuando recupera su libertad no justifica los atroces actos sino que les da un sentido y la sed de venganza y el odio se desvanecen poco a poco. Claro que cualquier lector creería únicamente de ciencia ficción este tipo de fortalezas, pero quien nunca se propone algo en la vida, jamás lo logrará. Pensando de esta manera es que yo estoy segura de que lo imposible se convierte en posible en el preciso instante en el que nos lo proponemos; “soñar es gratis” dirán algunos, sin embargo soñar es la mera proyección de nuestro subconsciente, de lo que realmente queremos para nuestra vida. Pero actos de tal magnitud podrían repercutir en el corazón de cada uno con sentimientos de profundo odio y resentimiento; Alba pudo superarlos gracias a su amor por la vida, ya que una vida condenada al odio y resentimiento no es más que una vida desperdiciada.

Retomando el tema anteriormente mencionado, el odio y resentimiento son determinaciones en la vida del coronel García, pero no logran determinar el espíritu de Alba. “…aguardo que lleguen tiempos mejores, gestando a la criatura que tengo en el vientre, hija de tantas violaciones, o tal vez de Miguel pero sobre todo, hija mía.” La condición de odio que alguna vez sintió Alba se desvaneció, en gran parte por su grandeza y en otra buena gran parte por su amor. La cita seguramente les habrá remitido a episodios de violaciones en los que las jóvenes desean abortar, tan comúnmente visto en las noticias por estos tiempos; si hay algo que quiero remarcar es que Alba decía “sobre todo, hija mía”. Saber que desde el primer instante en que la criatura está en el vientre es vida como cada uno de nosotros y saber que, a pesar de ser fruto de algún enfermo desquiciado, ésta lleva nuestra sangre, mujeres. Soy una simple voz inexperta, y siempre es más fácil decir lo que es correcto y lo que no, porque lo difícil está en hacerlo; ¿qué hace a una persona un buen consejero?, ¿qué la hace más sabia? Absolutamente nada, es el simple deseo de querer hacer un bien, no desinteresadamente, ya que con una pequeña buena acción miles se benefician; una suerte de efecto mariposa. Y tengan también en cuenta que eso que llamamos instinto podríamos también llamarlo la voz del corazón.
Las determinaciones de Alba residen en su libre espíritu y, sobre todo, en su amor a la vida, algo que todos deberíamos tener más presentes en este mundo que continuamente pareciera querer derrumbarnos.
Amar la vida por sobre todas las cosas.

Entrevista con Andrés Calamaro

Escrito por Revista Leviatán Diciembre - 13 - 2007
Andrés Calamaro

Andrés Calamaro

Andrés Calamaro no es un músico muy ligado a la    prensa, aunque si se trata de promoción de discos,  puede que se lo vea hasta en la sopa. Lo cual es para destacar que, atravesando un no-lanzamiento de ninguna clase de edición musical, haya aceptado una entrevista para la revista Leviatán. Luego de  que le haya gustado la idea; y haya surgido un intercambio interesante de emails, llegó el preliminar:

From: andres kalamaro
Date: April 13th
Subject: Revista LEVIATÁN
prefiero que vos me preguntes sin asco :
tus dudas
lo que quieras aclarar
ninguna pregunta va a ofenderme
y voy a contestar lo mas sinceramente

Y así sin más, Andrés se brindó en un mini reportaje brutalmente honesto, altamente sucio y popularmente lenguaraz. Quizás no tan verborrágico como acostumbra, y posiblemente con carencias de decadencia, respondió de manera sensata a cada pregunta que se le hizo.

¿Cómo definirías a la libertad?
Quizás haya que conocer la esclavitud para entender la Libertad en toda su dimensión… quizás la entiendan los asmáticos. Quizás haya una mejor definición en el diccionario!!
En una canción tuya decís que «la conocen los que la perdieron». ¿Por qué creés que la mayoría de la población subestima a la libertad y no la valora lo suficiente? ¿Es síntoma de algo en nuestra sociedad?
Es uno de los valores que reconocemos en su ausencia, cuando nos faltan. Como la salud, el amor, el mar…
«Yo creo que hay que cantar la verdad, y que hay cosas que no se pueden decir, pero se puede cantar cualquier cosa» es algo que dijiste en una entrevista para la televisión. ¿Hasta dónde creés que llega ese punto de «se puede cantar cualquier cosa»? ¿Y por qué hay cosas que no se pueden decir?
Cantamos lo que sentimos y después tenemos que hacernos cargo de las honestidades, pero la música no nos pedía decir la verdad, solamente tratarla con pasión y hermosamente… Me inclino por la técnica de Adrián Dárgelos (NdR: Compositor de Babasónicos), que canta desde un personaje imaginario o posible. NO por eso una canción es menos verdadera ni tiene menos feeling.
Desde tu regreso cosechaste dos Gardeles de Oro (único artista en hacerlo) y una consagración como Personalidad del Año. Eso, te puso, sin duda, en una posición en donde todo el mundo ve constantemente lo que estás haciendo. ¿Causa eso que cuides algunas acciones, o seguís actuando con total libertad a la hora de decir/hacer ciertas cosas?
Los premios fueron un saludo del gremio musical y profesional, para destacar dos discos: Son méritos que tengo que compartir con Bersuit y con Cachorro López. Yo trato de ser meticuloso con el contenido de mis recitales, con mi garganta y con la mayor excelencia musical posible, dentro de las limitaciones del género. A la hora de decir, sé que no vale la pena entrarle al trapo a cualquier provocación, o tema interesante de discutir… hay que diferenciar entre una charla entre amigos y la palabra impresa que puede leer alguien en un periódico.
Pero no es una nueva conciencia gardeliana, es tratar de no decir boludeces, no para que queden en un reportaje.
«Tristeza Nao Teim Fin» decís en una canción de La Lengua Popular. ¿Creés las canciones tristes llegan más que las canciones alegres? ¿Hay algún motivo en especial?
No creo, creo en la melancolía y en la nostalgia: Porque existen y son sentimientos que la música transporta, más allá de las letras. Pero también sé que el rock, como el blues o la salsa, tienen un componente de energía y alegría que podemos identificar fácilmente en las grabaciones de AC/DC o los Stones, del blues o de Fania.
¿Cambió algo en tu forma de escribir música desde el nacimiento de Charito? Conociendo tu postura frente a temas como las drogas ¿Te asusta que ella pueda llevar alguna vez un ritmo de vida tan vertiginoso como el que llevaste vos?
No cambio porque… sencillamente me olvido de escribir canciones, no vivo intentando escribir la próxima. No vivo todo el día como un músico loco…  Tampoco sé cómo voy a reaccionar frente a las cosas de la vida de mi hija… En un punto de la realidad, no somos padres ni hijos, somos individuos… Todos podemos asustarnos, incluso sin tener hijos…
En 2006 editaste y grabaste el disco Tinta Roja donde incluías distintos tangos clásicos del país ¿Lo hiciste con la intención de reavivar la identidad más tradicional en cuanto a música que parece estar perdiéndose?
No creo que se esté perdiendo, y lo hice porque… tenía ganas de hacerlo: Grabar tangos con Josele, con Juanjo Dominguez y con el Clan que nuclea Javier Limón, fue un proyecto muy rico, muy interesante… Ojalá grabara discos así todos los años.
¿Cómo ves las nuevas formas de lanzamientos de CDs, como por ejemplo lo de Radiohead, Nine Inch Nails y Babasónicos?
No lo veo mal… El problema con los discos es que no hay disquerías, y que cualquier PC corriente sirve para bajarse música, o copiar cds…
La piratería es un delito parecido a no pagar impuestos, o a pasarse un semáforo en rojo… Radiohead están más allá del bien y el mal, pueden hacer lo que quieran y sus discos también se consiguen en Musimundo.
Los Babasónicos son muy inteligentes.
Hay un motivo fundamental para que exista un disco: el arte y el sentimiento… el contenido… una grabación puede ser una obra de arte, o un irresistible juguete pop!
En el tema «Los Chicos» hablás de «arriba», «la vida eterna», entre otras cosas. ¿Creés en otro lugar después de la muerte? ¿Cómo ves eso?
Fue un momento de sensibilidad… No soy muy creyente de esas cosas.
¿Creés que hay un antes y un después en el rock nacional, luego de la edición de El Salmón, el primer y único CD del mundo con más de 100 canciones nuevas?
No sé si creer eso… pero tendría que estar considerado entre los     discos más interesantes del rock en este idioma.
¿Qué es lo que te motiva a seguir escribiendo nuevas canciones?
Necesito escribir canciones nuevas sin siquiera grabar un próximo disco.
Prefiero descubrir nuevas técnicas, ritmos…
No soy el ejemplo perfecto de letrista o poeta!!
Por último, ¿qué libro leíste y te marcó? ¿Y cuál recomendarías?
Unos cuantos…
Me gustan novelas como Dinero (de Martín Amis) o Leviatán (de Paul Auster). Y también me gusta abrir el Martín Fierro en cualquier página, elegir un verso y leerlo en voz alta.

La libertad, Sancho…

Escrito por Juan Ignacio Contreras Diciembre - 11 - 2007

grito

No es de extrañarse en estos días que vivimos, que las personas aludan a la frase: “¡Pero si él es libre de expresarse!” Pero esto, ¿es de verdad así?, o ¿tiene que ser así? ¿Cuándo uno puede expresarse y cuándo no?
Si bien lo que lograron los hombres hace mucho tiempo, de poder tener la libertad de expresarse, suena ahora como algo lejano y sin demasiada importancia y como si lo que de verdad querían esos hombres, ahora a algunas personas no les conviene que sea tan así. Estamos lejos ya, de no estar pendientes de lo que las otras personas pueden pensar si nosotros nos expresamos, o lo que pueden decir. Frente a esto, o uno se queda callado y sin poder decir nada o todo lo contrario, empieza la
violencia, para demostrar cuál es la “verdad” que triunfa.

Hay chicos en nuestras propias aulas, que están pendientes de lo que otro u otros pueden decirle o simplemente del hecho de no valorar su propia opinión. Éste es el gran dilema. Si uno no cree en lo que dice, por la presión que ejercen las demás personas, se siente oprimido. No se siente libre. Cuando se logra traspasar esta barrera: tomando confianza en uno mismo, creyendo que lo que uno dice tiene un valor profundo e importante, uno hace una experiencia de libertad muy grande, una libertad tan grande que lo que los demás pueden llegar a decir, ya no importa. Y al ver a alguien tan convencido por lo que dice, con la certeza que lo dice, uno que es serio se percata de esto y le intriga, por más de que esté de acuerdo o no con lo que se dice, y quiere ir al fondo de esto, hasta el punto de comprobarlo.
Pero, ¿cuándo uno se puede expresar y cuándo no? Es decir, hay que ver la razón y el motivo por el cual las personas se expresan. Porque también, hay personas que se expresan para callar a otros que también se están expresando libremente. Entonces, ¿Cuál es lo motivo por el cual alguien se debe expresar y otros no? El motivo es tener algo que verdaderamente quieras comunicar, que tenga un sentido y que no sea simplemente porque no te gusta lo que el otro esta diciendo o peor aún, por ser enviado por alguien, para reprimir a los otros.

Para llegar ante un punto de relación entre dos posturas diferentes, entre las personas, la única solución es el Diálogo. Sin este método, es imposible encontrar una solución. Esto es algo que se ha dejado de utilizar, que se tiene muy lejano, pero que sin embargo es la única forma para lograr encontrar esta solución. Una de las personas que entendió esto fue el papa Juan Pablo II, que al ver el conflicto que estaba pasando acá en las Malvinas y después el problema con Chile, decidió poner las cartas sobre la mesa y dialogar entre aquellos a los que les incumbía. Así se logro, mediante el diálogo, llegar a un arreglo pacífico y positivo, sin necesidad de recurrir a otras medidas. Por eso, es que este método utilizado por Juan Pablo II, tendría que ser utilizado por todos.

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“No hay un instante que no esté cargado como un arma” Escribía Borges. Con la revista Leviatán, pretendemos decir que no hay ni una sóla palabra, ni una sóla circunstancia, y ni un sólo instante en la vida; que si se lo busca con profundidad, esté cargado con Verdad. O con preguntas. Al fin y al cabo, cada pregunta verdadera, implica una Verdad; y no existe Verdad alguna que no nos genere preguntas. La revista está a la espera notas y críticas de cualquiera que desee participar para seguir alimentando al monstruo.

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