Aceitunas: El inútil pensamiento abstracto

Escrito por Germán Gallo Diciembre - 21 - 2008

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Página del autor de la foto de la entrada (zangarreon)

Supongamos que Juan está viajando en auto hacia Mar del Plata y ve un cartel que dice 400km. Bien, sencillamente podríamos pensar –con mucha razón- que luego de cierto tiempo va a llegar a Mar del Plata. Sin embargo, un problema que se plantea a nivel matemático nos dice que si bien es posible que llegue, también es posible que no llegue nunca.
Veamos por qué sucede esto. Como todos sabemos, los números son infinitos, y por eso mismo podemos contar y contar hasta el día de nuestra muerte sin agotarlos, habiendo siempre un número más. Además, también entre cada uno de los números hay números infinitos. Esto es porque podemos agregar decimales hasta el hartazgo, y así por ejemplo, podríamos contar durante toda nuestra vida, solamente a los números que se encuentran entre el uno y el dos (por ejemplo, primero 1; luego 1,1; luego 1,11; etc.).
Por este motivo, podemos decir que de cierta forma, contar del uno al dos, es una ilusión, una especie de juego mental con el que sentimos que tenemos un control sobre el infinito cuando en realidad no sólo no tenemos control sobre él, sino que tampoco tenemos conciencia de la magnitud que abarcaría; nos conformamos con pensar que es una palabra imponente e incomprensible.
Ahora, traslademos esto a Juan, que está ansioso por llegar a Mar del Plata, y recorrer estos 400 km que le faltan. Supongamos que Juan tiene una cantidad de nafta ilimitada, y que su auto jamás va a fallarle. Supongamos también que no va a tener hambre y que no va a envejecer. Si Juan avanzase de la misma forma en que avanzábamos contando los números entre el uno y el dos (por ejemplo, 80km;80,1km;80,11km), por más que Juan viaje eternamente, jamás llegaría a Mar del Plata. Sin importar el tiempo que se tome, el viaje sería perpetuo. Nunca llegaría hacia su destino, estaría cada vez más cerca, pero nunca llegaría al final, a su meta, a su objetivo –una persona me dijo que esto es muy similar a la vida-. Es muy simple imaginarlo en la mente, haga el intento: el viaje sería literalmente interminable, Juan nunca llegaría a Mar del Plata.
Sin embargo, este caso en particular, es un claro ejemplo de la diferencia entre el pensamiento abstracto y el pensamiento real; entre el juego intelectual, y el mundo real. Es imposible contradecir a nivel teórico que el viaje de Juan no es infinito, puesto que la prueba y evidencia matemática está a la vista, expuesta, y además es muy sencilla de comprender. Pero todos sabemos, que es un caso que solo cabe dentro de la imaginación y de la abstracción. Todos sabemos que si una persona sale a manejar y a recorrer esos 400km, en algún momento llegaría a su destino.
Pero no podemos demostrarlo, simplemente no podemos; a no ser que recurramos a ese otro viejo factor -que últimamente se deja de lado para poner en el trono al pensamiento absoluto y ciego de los hechos comprobables mediante lógica, o en situaciones de duda algo mucho peor como lo es actuar por inercia social- conocido como experiencia. Que la persona va a llegar a Mar del Plata es algo que sabemos, como sabemos que el pasto es verde y el agua incolora. Lo sabemos porque es algo que está tan en nosotros, como estamos nosotros mismos. Es algo frente a lo cual no podemos desviar la mirada e inventar cosas que se adecuen más a lo que queremos mostrar, demostrar, o lucir. Es algo concreto e incuestionable.
Pero desde hace mucho tiempo, predomina lo otro, predomina el diálogo de contenido vacío, predominan los poemas que no son poemas y no dicen nada, predomina una ceguera tan grande, que no nos damos cuenta ni siquiera nosotros mismos cuando la padecemos.
Personalmente considero esencial poder establecer la diferencia entre ambos tipos de pensamiento, para conseguir una plenitud mayor en cualquiera de las cosas que voy a realizar. Desde escuchar música, hasta escribir unas palabras; desde conversar con un amigo, hasta leer una novela. Considero indispensable -y no por ese motivo estoy exento de haberme engañado más de una vez- darse cuenta que la felicidad verdadera está en las cosas verdaderas, y no en las abstracciones. Al verbo abstraer, la real academia española lo define como “Separar por medio de una operación intelectual las cualidades de un objeto para considerarlas aisladamente o para considerar el mismo objeto en su pura esencia o noción. “
Descreo que haya que hacer una operación intelectual para encontrar la esencia de algo, descreo que haya que considerar las cosas aisladamente.
Por más belleza que encuentre en el sol, lo veo y veo también el cielo, y veo también el campo verde. Si no fuese porque cada una de las cosas, y cada una de las circunstancias de nuestra vida, se complementa con todo; buscar la felicidad sería una meta tan pequeña como proponerse comer una aceituna.
No creo que sea necesario mencionar que vivir de aceitunas me parece un absurdo.

Elegía

Escrito por Germán Gallo Diciembre - 17 - 2008

Ya sabrás cuántas palabras tiene el mundo,
cuántas noches, cuántos días, y cuántos círculos
Sabrás de las estrellas. Sabrás de qué están hechas
y descubrirás que no difieren de tu hierro,
ni del hierro de los clavos de Cristo.
Tú sabrás –yo supongo- que el hierro por lo tanto, duele. Pero sabrás para qué duele.
Y sabrás por qué muere el niño que con inocencia, toma una granada entre sus manos creyendo que es un juguete.
Sabrás el verdadero sabor de las cosas.
Y sabrás con qué sueñan, ahí, a tu lado, aquellos repetidos amantes de Verona.
Sabrás a dónde va la luz de la mañana cuando la sombra se dilata. Sabrás si la luz ennoblece a la sombra, o la sombra entorpece a la luz. Sabrás si son o no lo mismo.
Sabrás que no existe el tiempo, y qué todos los instantes son el mismo, como pequeños eslabones de una inagotable cadena –curiosamente, también de hierro-.
Conocerás el canto de las sirenas sin temblar. Entenderás cuánto lastima aquí ese silencio suyo, que merodea constantemente, y del que un alemán tan fervientemente habló.
Conocerás el nombre de cada flor. Distinguirás su perfume, y sabrás que el perfume de una rosa es distinto al de otra rosa.
Sabrás si todo esto es cierto. O no lo sabrás jamás.
Tendrás la certeza. O no la tendrás nunca.
Yo, desde aquí, separado de ti por seis pies de tierra, sólo tengo la certeza del hierro. Hierro que tu sabrás quién forja, unos cuantos pies de cielo por sobre mi.
Y sabrás tú, si a Él también le gusta escribir.

Instinto

Escrito por Germán Gallo Diciembre - 17 - 2007

Una moneda rozó al piso que quizó llorar. Y así es como desperté, mis ojos se entreabieron y con la luz que la persiana dejaba entrar disimuladamente a mi habitación, observé lo de siempre. Vacio. Quizás, esto era un sueño, donde lo que veia era mi corazón, tanta luz y sin embargo tan poco que ver.
Me levanté instintivamente a resolver el día de la instintiva forma que tanto tiempo hacía ya que empleaba para vivir, de vez en cuando, salia a bailar conmigo mismo y mis incorrespondidos sentimientos. Sin dueños, sin corresponderse tampoco conmigo.
La ciudad esta desnuda, por eso tiene tanta verguenza de mostrar su belleza, y se disfraza con esas máscaras y esos autos que nadan sobre ella. Yo camino. A donde empieza el principio que se supone que es para llegar mejor al final, donde debería de volverme un ser social, o por lo menos un ser. El lugar que me muestra como es la vida, tanto promete y tan poco regala.
Algebra y la historia de los números; historia y la historia de quien inventó álgebra, biología y el motivo por el cual mi cuerpo llegó aquí, catequesis y el porque mi cuerpo llegó aquí de forma pecaminosa, filosofía y como hago para darme cuenta que vivo inmoralmente, y literatura para salvarme y dejarme vivir siendo inmoral.
Un bocado de maizena me acompaña por las mañanas para mantenerme despierto, la burla de mis compañeros, para darme cuenta que sigue todo normal.
¿Por qué estoy solo?. En realidad, tampoco es eso lo que más me preocupa, creo que estoy más intrigado en saber, cuál es el motivo por el cual no me molesta estar solo. Quizás esté esperando a la persona que vale la pena.
Salgo del lugar donde vengo a educarme, y voy por el lugar donde se supone que debo mostrar mi educación creo que nadie fue al colegio. Ni el colectivero que no frena, ni el joven que no cede el lugar, ni el lugar que no le dice al joven que prefiere que se siente alguien con más experiencia, ni la experiencia que parece no servir para nada más que para darse cuenta que nunca es suficiente.
Y cae del cielo el signo de que el mundo sigue respirando. En forma de lágrimas bautiza a las personas la bóveda que hoy despertó pálida. Y me dejó bañar por su llanto. Decido hacer de estos minutos una breve eternidad, y empiezo a caminar hacia el lado opuesto al siempre iba.
Me dejo invadir por las miradas de las damas que no me miran, y creo que me inundo de sentimientos hacia ellas. Otra vez, instintividad.
Y me muevo, y el mundo también.
Y sigo remando, y sigo observando.
Una plaza se me presenta inerte ante mi, y hacia ella dirigo mis pensamientos, junto a ellos van mis pasos, y minutos después también mi vida.
Cansado de tanta nada, me siento en un banco de esta plaza. Harto ya de lo que hace momentos quería, harto de que el mundo me muestre mi libertad mojándome y dejandome empapado ¡YA ENTENDI!
Y ella también entendió, se acerca a mi y se sienta a mi lado. También esta llena de agua, pero por ella el agua corre pura. Nos observamos, y me pierdo en sus ojos oscuros como el mundo del que quería salir.
-Gracias- Susurré pensando que no me escucharía, y me levanté

Desperté, cuando una prenda de dama rozó al piso que quizó llorar. Así me di cuenta de que antes de que la conociera, ella ya me escuchaba. Yo ya la amaba. Ya eramos uno. Ya el breve instante de eternidad se habría puesto en marcha. ¿Ya?

No lo sé

Escrito por Germán Gallo Diciembre - 17 - 2007

Por el borde del abismo y la duda
voy vacilante entre las cornisas
pensando en dejar caer o equilibrar
el contrapeso del alma y lágrimas

Cuando espío el brillo del pavimento
parece temblarme el viento en mis venas,
y si levanto mi gacha cabeza
se tambalea el sol en el ocaso

Mi suelo es a veces pasto cansado
Y otras veces parece ser de cielo
¿Pero de qué es?¿De qué soy?No lo sé

Algunos días trastabillo y muero
Y otros, al tropezar emprendo vuelo
¿Dónde vuelo? ¿En qué muero? No lo sé

¿En qué realidad prefiere vivir?

Escrito por Germán Gallo Diciembre - 11 - 2006
Penélope Cruz y Eduardo Noriega

Penélope Cruz y Eduardo Noriega

Este largometraje escrito y dirigido por Alejandro Amenábar (Los otros, Mar Adentro, Tesis) nos pone sobre aviso sobre un interrogante que de alguna forma, solemos respondernos a nosotros mismos. ¿Qué realidad queremos vivir? A  esto siguen muchas otras preguntas que suelen reiterarse en otras películas (Matrix, Despertando la vida) ¿Qué es la realidad? ¿Qué es la felicidad? ¿Importa si la felicidad se debe a algo real? ¿Podemos ser felices mintiéndonos a nosotros mismos?
De la mano de este reconocido realizador y de excelentes actuaciones por parte de Eduardo Noriega (Alatriste, El método, Plata quemada) y Penélope Cruz (Volver, Todo sobre mi madre)el film plantea un mundo que le sonríe a César (Eduardo Noriega) especialmente en cuanto a lo económico. Al presentársele Sofía (Penélope Cruz), César empieza a divisar un amor verdadero junto a ella, algo que realmente puede hacerlo feliz.    Sin embargo, sufre un terrible accidente donde queda con todo su rostro desfigurado, y esto desemboca en una marea de sentimientos que lo hacen retraerse hacia sí mismo, dejándolo inseguro, débil. A partir de ahí, comienza a intentar rearmar su vida dejando en claro,  además, cómo todo puede llegar a parecernos efímero y de esa forma muchas veces dejamos de lado las cosas que realmente valen la pena.
Existe una remake de esta película (conocida como Vanilla Sky) realizada en Estados Unidos por el director Cameron Crowe y protagonizada por Tom Cruise y Penélope Cruz. Esta es una versión muy similar a su original pero más orientada hacia “lo que hollywood quiere”. Personalmente recomiendo ver primero Abre los Ojos y luego Vanilla Sky porque en la segunda se pierde un poco la esencia;  sin embargo ambos son grandes trabajos.
Le planteo una pregunta a usted si es que ya vio ésta película: Si  se considera feliz y siente que tiene todo lo que desea pero se da cuenta de que es todo un engaño ¿Viviría en esa mentira? Y por el contrario, si se considera desafortunado ¿Viviría en una mentira para ser feliz? (obviamente, en ninguno de los dos casos usted sabría que está viviendo en una mentira)
Creo que eso es lo que hace maravilloso al arte en general, hacernos romper la cabeza. Diría que, literalmente.

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“No hay un instante que no esté cargado como un arma” Escribía Borges. Con la revista Leviatán, pretendemos decir que no hay ni una sóla palabra, ni una sóla circunstancia, y ni un sólo instante en la vida; que si se lo busca con profundidad, esté cargado con Verdad. O con preguntas. Al fin y al cabo, cada pregunta verdadera, implica una Verdad; y no existe Verdad alguna que no nos genere preguntas. La revista está a la espera notas y críticas de cualquiera que desee participar para seguir alimentando al monstruo.

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