La varita mágica

Escrito por Ezequiel Santiago Rodriguez Julio - 6 - 2009

La varita mágica

En estos últimos tiempos en los cuales han emergido con más fuerza diversas problemáticas sociales (drogadicción, alcoholismo, delincuencia), el pueblo en su conjunto viene planteando las posibles soluciones que en mi opinión, son paradigmáticas. Desde toque de queda, pasando por la pena de muerte (un fantasma que cíclicamente acecha la mente de nuestra sociedad) hasta la más demandada: la educación.

La primera de las opciones es el toque de queda (que ya se ha comenzado a aplicar en Córdoba) que “sirve” para limitar la presencia nocturna de menores de 16 años en las calles y en los boliches sin sus padres, desde las 21 o desde las 24, según los días de la semana. Esta medida podría ser útil a corto plazo ya que los jóvenes estarían más “controlados”, pero ¿controlados por quién? Por el Estado, por una reglamentación, por una norma, que regule las actividades de los jóvenes. De aquí surge otra pregunta ¿es el Estado el que realmente debe controlar, contener, cuidar a los jóvenes? La respuesta es, según mi experiencia, no esta tarea corresponde primeramente a la familia, el problema actual no es una anomia sino la falta del vínculo familiar. Esto se traduce en padres sin una educación acabada, sin trabajo, con problemas maritales agudos o de adicciones. Lo que lleva a una falta de valoración por la vida del hijo, por su cuidado, por su salud (psíquica y física), por sus necesidades humanas “tanto biológicas como morales”. Dichos factores llevan a una falta de valoración del joven por sí mismo ya que uno no puede amar ni amarse si no es amado antes.

¿Por qué corresponde a la familia primero? Porque ésta es más antigua que el Estado mismo, es la forma más natural de socialización del individuo. La familia es el primer lugar donde la persona establece vínculos sociales. Es de absoluta necesidad que tenga unos derechos y unos deberes propios totalmente independientes de la potestad civil. Pues si los ciudadanos y si las familias encontraran en los poderes públicos estorbos en vez de ayuda, y una paulatina destrucción de sus derechos en vez de salvaguarda de los mismos; la sociedad sería, más que deseable, digna de repulsión. Leer el resto de la entrada »

La libertad, Sancho…

Escrito por Juan Ignacio Contreras Diciembre - 11 - 2007

grito

No es de extrañarse en estos días que vivimos, que las personas aludan a la frase: “¡Pero si él es libre de expresarse!” Pero esto, ¿es de verdad así?, o ¿tiene que ser así? ¿Cuándo uno puede expresarse y cuándo no?
Si bien lo que lograron los hombres hace mucho tiempo, de poder tener la libertad de expresarse, suena ahora como algo lejano y sin demasiada importancia y como si lo que de verdad querían esos hombres, ahora a algunas personas no les conviene que sea tan así. Estamos lejos ya, de no estar pendientes de lo que las otras personas pueden pensar si nosotros nos expresamos, o lo que pueden decir. Frente a esto, o uno se queda callado y sin poder decir nada o todo lo contrario, empieza la
violencia, para demostrar cuál es la “verdad” que triunfa.

Hay chicos en nuestras propias aulas, que están pendientes de lo que otro u otros pueden decirle o simplemente del hecho de no valorar su propia opinión. Éste es el gran dilema. Si uno no cree en lo que dice, por la presión que ejercen las demás personas, se siente oprimido. No se siente libre. Cuando se logra traspasar esta barrera: tomando confianza en uno mismo, creyendo que lo que uno dice tiene un valor profundo e importante, uno hace una experiencia de libertad muy grande, una libertad tan grande que lo que los demás pueden llegar a decir, ya no importa. Y al ver a alguien tan convencido por lo que dice, con la certeza que lo dice, uno que es serio se percata de esto y le intriga, por más de que esté de acuerdo o no con lo que se dice, y quiere ir al fondo de esto, hasta el punto de comprobarlo.
Pero, ¿cuándo uno se puede expresar y cuándo no? Es decir, hay que ver la razón y el motivo por el cual las personas se expresan. Porque también, hay personas que se expresan para callar a otros que también se están expresando libremente. Entonces, ¿Cuál es lo motivo por el cual alguien se debe expresar y otros no? El motivo es tener algo que verdaderamente quieras comunicar, que tenga un sentido y que no sea simplemente porque no te gusta lo que el otro esta diciendo o peor aún, por ser enviado por alguien, para reprimir a los otros.

Para llegar ante un punto de relación entre dos posturas diferentes, entre las personas, la única solución es el Diálogo. Sin este método, es imposible encontrar una solución. Esto es algo que se ha dejado de utilizar, que se tiene muy lejano, pero que sin embargo es la única forma para lograr encontrar esta solución. Una de las personas que entendió esto fue el papa Juan Pablo II, que al ver el conflicto que estaba pasando acá en las Malvinas y después el problema con Chile, decidió poner las cartas sobre la mesa y dialogar entre aquellos a los que les incumbía. Así se logro, mediante el diálogo, llegar a un arreglo pacífico y positivo, sin necesidad de recurrir a otras medidas. Por eso, es que este método utilizado por Juan Pablo II, tendría que ser utilizado por todos.

VIDEO

TAGS

Sponsors

About Me

“No hay un instante que no esté cargado como un arma” Escribía Borges. Con la revista Leviatán, pretendemos decir que no hay ni una sóla palabra, ni una sóla circunstancia, y ni un sólo instante en la vida; que si se lo busca con profundidad, esté cargado con Verdad. O con preguntas. Al fin y al cabo, cada pregunta verdadera, implica una Verdad; y no existe Verdad alguna que no nos genere preguntas. La revista está a la espera notas y críticas de cualquiera que desee participar para seguir alimentando al monstruo.

Twitter

    Photos

    lidziacumulation[Explore]matiprinces..14513393. I never tried to feel. I never tried to reach your eden.(saudade)el arte de reir llorando