
Celina Murga es una cineasta entrerriana que a sus 35 años ya carga con dos largometrajes muy bien recibidos por el público y la crítica, y está trabajando en el tercero, apadrinada por nada menos que Martin Scorsese.
Su segunda película (estrenada en el BAFICI y ahora en cartel), Una semana solos, es la crónica de un grupo de chicos que se quedan solos en el country donde viven, después de que sus padres se van de viaje varios días.
Siete razones para ir a verla.
- La inocencia
El nombre de la directora suena a ángel, y el apellido a color. Lo más cercano entre esas dos puntas, es un niño. Ya en su anterior película, Ana y los otros, se ve como a través de los más chicos Murga parece poder enviar con más sencillez sus mensajes. En Una semana solos, eso está clarísimo. - La narración
Se nota cierto neorrealismo… No por los ambientes sino por cómo está tratada la historia. No se trata de narrar un cuento sino de sacar fotos. Más allá de cómo actúen los chicos o de cuan real parezca o no la puesta en escena, la realidad que se muestra está expuesta del modo más natural en que se puede. Sin evitar lo feo, ni tampoco resaltar lo bello más de lo que es por sí mismo. - La sencillez
No hay muchas vueltas que buscarle al mensaje. Hay una tentación constante a juzgar la inocencia-o-no de los chicos o sus maneras-o-no de hacerse responsables. Pero lo que se ve es lo opuesto, aún los personajes que dejan entrever un poco más de adultez, terminan demostrando que no se puede ser lo que todavía no se tiene que ser. - Sofi
El personaje es una razón en sí. A la manera en que se lo dice sobre las grandes actrices, la nena se come la película. Y si pasan un par de escenas sin ella, de algún modo, se la extraña. Porque cada vez que aparece es como una pausa donde se retoma toda la ternura que en el resto a veces parece caerse. - El comentario de Scorsese
Si. Y no porque lo dijo Scorsese, porque se lo puede considerar autoridad o no. Tampoco por el hecho de que se haya tomado el trabajo de opinar, porque se podría decir que lo hicieron hacerlo. La cosa es: dijo lo que dijo pudiendo haber dicho cualquier otra cosa. “Es un trabajo de alguien que tiene una manera de ver el mundo muy sensible y muy original. Una película de la que yo puedo aprender”. Y leerlo no suena a un yo-cineasta, o yo-crítico, ni siquiera a un yo-persona grande experta. Suena más a afirmación real. A algo que cualquiera podría decir. - Hay que ver cine argentino
Si. No es una orden, es una propuesta. Hay dando vueltas trabajos increíbles en lo que es el Nuevo Cine Argentino. Están ahí, aunque no se vean. Y son producto de toda una lucha previa en la historia del cine nacional de la que estos y estas jóvenes se están haciendo cargo muy bien, pero que nunca pueden terminar de cumplir. Porque están respaldados desde la idea hasta el montaje, pero se achica todo a la hora de exhibir. Por eso, entonces, hay que IR. Porque lamentablemente el buen cine, como el que hace Murga o como muchos que están estancados desde hace años porque no consiguen sala, no puede salir a buscarnos, porque nadie lo ayuda a hacerse saber ni les da medios suficientes para ser visto. Y sin embargo vale muchísimo la pena. - Trailer
Finalmente: ver el trailer. Porque habla por si mismo. Está cuidadísimo. Concentra toda la magia de 109 minutos, en uno y medio. Y la magia concentrada en lo pequeño, es la mejor. Como en lo simple de esta historia.











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