Soulful town, roots people

Escrito por Pablo Sánchez Rey Noviembre - 26 - 2009

Comprendiendo el lenguaje que utilizaba Bob Marley en sus canciones, uno puede disfrutar de una música relajante, con la que puede estudiar, trabajar, pero… ¿es sólo una canción para relajarse y dejarse llevar por su dulce ritmo?, ¿o sus letras esconden algo más profundo?.

La gran mayoría de la población mundial conoce a Bob Marley como un drogadicto que se destacaba en lo malo, alguien que no respetaba las leyes, no le importaba su familia. Según estos pensamientos, Bob, solo sería un monstruo que hacía un tipo de apología de la marihuana y al libertinaje.

Bob Marley

Pero lo que estos pensamientos no conocen ni saben es que Bob fue un hombre de fe, que ayudaba, con sus canciones, a las personas para relajarse y escucharse a sí mismos. Sus seguidores, todas las personas que lo escuchaban, veían en él una persona que encarnaba un ideal, el ideal de una visión atenta a la fe.

En los tiempos de hoy, la relación entre las personas y su fe es abismal, hasta se diría que hay una pérdida de esta relación, algo que trae graves consecuencias para la construcción del hombre mismo.

El hombre, si no tiene fe, no conoce la profundidad de los hechos, de las circunstancias que afronta, no está atento a las cosas excepcionales de la vida, se pierde lo más importante, lo más profundo que tiene cada acto que vive, que atraviesa. Si nosotros vivimos dejándonos llevar por la corriente del pensamiento moderno, un pensamiento donde no existe el interés sobre las cosas constitutivas del hombre y no se toman en serio los valores, sólo vamos a terminar en un drenaje de ignorancia, pasando por alto muchísimas cosas buenas e impactantes.

Bob Marley

Ya se perdió el ver la belleza de la naturaleza, ver a los animales y maravillarse de sus comportamientos, se perdió esta visión abierta a todo, abierta a la belleza y búsqueda del “algo más”. Por este mismo motivo comparo el pensamiento de Bob Marley volcado en sus canciones con las canciones contemporáneas mayormente escuchadas (como el reggaeton), y veo que las letras del fallecido jamaiquino son mucho más enriquecedoras en esta visión atenta que hace falta ahora, se ve por ejemplo en una estrofa de la canción “Three Little Birds”, allí se muestra una relación entre el protagonista y su medio natural mostrando algo más allá de lo que se ve:

“El sol sale esta mañana,
sonríe con el sol naciente,
tres pequeños pájaros sentados,
cantando dulces canciones de melodías puras y verdaderas,
canta,este es mi mensaje para ti”.


También, en “Redemption Song”, Bob Marley muestra a un protagonista esclavo, que es vendido como tal, pero su fe en su Dios lo volvió fuerte para sobrellevar el tormento que vivía y lo único que llevaba consigo siempre eran canciones de libertad:

“Viejos piratas si me robaron,
me venderían a barcos mercantes,
minutos después que me tiraron, de lo más profundo del abismo,
pero mi mano se hizo fuerte, de la mano del Todopoderoso,
estamos adelante en esta generación, triunfantemente.
No te ayudarán a cantar, estas canciones de libertad,
todo lo que siempre he tenido, son canciones de redención”


Bob Marley no fue un cantante de mero ejemplo seguir, pero su corazón y su música fueron una prueba evidente de su búsqueda de fe y belleza.

Tras los muros sordo ruido

Escrito por Eugenia Ferreras Noviembre - 26 - 2009

“La ciudad era esta incertidumbre
la eterna pregunta -quién soy-
dicho de otro modo: quién sos.”
Cristina Peri Rossi

Retomando un poco algunos hechos transcurridos en éste año, se puede ver cómo hace unos meses, La Cámara dictó penalizar a quien se encontrase pintando paredes con aerosol. Hecho que nos puso a opinar a todos, como cada vez que algo que siempre está ahí se pone en evidencia.
Llama la atención un hecho que se contrapuso y también fue noticia por esos tiempos: En Londres, dos chicos fueron penalizados por salir a limpiar paredes, y borrar un stencil.
Si, así como se lee. Pero no cualquier stencil. Se trataba de una pieza hecha en vía pública pero valuada en $7.400. ¿Por qué?, porque había sido hecha por Banksy, uno de los artistas más importantes e inspiradores del street art en el mundo. En Londres, los murales de Banksy son patrimonio. En Madrid lo mismo ocurre con Muelle. En NY con Haring. En México con Siqueiros.
Street Art Pero en su momento, a Banksy se lo persiguió. Y a Muelle, y a Haring y a Siqueiros. Y a éste último al punto de que cuando se quedó sin México para pintar, vino a la Argentina. Y de su encuentro con nuestros artistas surgió la gran movida que es hoy el stencil art. Y también pintó, escondido y con otros, su Ejercicio plástico, ese controvertido mural que este año el gobierno nacional decidió desenterrar (literalmente, estaba en un sótano), restaurar y poner en algún sitio más visible, consi­derándolo, camino al bicentenario, un emblema fundamental de la identidad.
Y así otra paradoja no tan lejana, es la que concluye con las recientes medidas, y que podría comenzar cuando el gobierno de la capital contrató a los más reconocidos artistas callejeros de la ciudad para que interviniesen las dos últimas estaciones de la línea A del subterráneo, en el llamado Bs As Underground, a cuyo progreso y conclusión del trabajo e inauguración de las obras los artistas fueron impedidos de hacer pública la invitación, en vistas de prever que lo artístico no opacase el tinte político que el evento no debía dejar de tener como fundamental.
Desde esto, sorprende la actitud de un sistema que con sus medidas puede llegar a apagar un fuego del que antes no dudó en sacar luz, ya sea para realzar sus propias obras, o encontrar símbolos de identidad.
Sin embargo, entender dicha acción es simple si se vuelve a la ya hecha separación del muro entre lo que es el arte, y lo que son las pintadas. La penalización es claramente en contra de lo que se puede esperar en tiempos de vigilia de elecciones: la ansiedad de los grupos de demostrarle a quien más se pueda si se está a favor o en contra. Ansiedad que no se conforma con ser idea, rebalsa de la boca, y se escapa por las manos hasta por fin hacerse tangible en los dedos, apretando una lata de aerosol.
Así el street art acaba siendo víctima de una batalla que no le pertenece.
(Aunque, opino, si esta medida reduce las posibilidades del arte desde la pintura, acabará siendo un estímulo al avance del ya existente -para ojos más atentos-, sticker art).
Por eso si hablamos, que sea de otra cosa. Que sea de qué son los murales, ante los que muchas veces manifestamos repulsión, pero porque antes existe una impotencia.
Porque el ojo, a la calle, sale a la defensiva, abrumado por la sobrecomunicación visual. Pero el arte callejero siempre se gana a la mirada por ser un guiño para el transeúnte. Porque de algún modo reconocemos que está “de nuestro lado”, si se divide el paisaje mural entre lo que es “del sistema” y lo que parte de la sociedad misma.
Y sin embargo, ese espacio en el que podemos encontrar reposo en medio de lo abrumante de la ciudad, nos es a la vez incomprensible. Porque la mente y la percepción tratan de acomodar lo que ven conceptual y visualmente, pero no siempre llegan a entender de qué se trata lo que tienen en frente.
Y allí surge la impotencia, ya que eso que tan mío me parece, a la vez me es intraducible, sordo. Porque no se le puede preguntar al muro qué está queriendo decir. No oye, y por tanto no contesta. Está ahí y listo.
Reconocida es la anécdota en la que unos alemanes, durante una exposición del Guernica, preguntaron a Picasso: ¿Esto lo hizo usted? A lo que él respondió: Esto lo hicieron ustedes.
Del mismo modo nos preguntamos por el autor de lo que vemos en los muros, olvidando que se trata de una expresión que está íntimamente ligada a nosotros mismos. El que pintó partió del mismo lugar en el que estamos parados. Eso que tenemos en frente es parte de la propia identidad.
“No hay historia en la Argentina, sólo hay graffitis en las paredes”, escribía el novelista V.S. Naipaul.
“Lo andan gritando, siempre que pueden, lo andan pintando, por las paredes…”, cantaba Serrat.
“Y usted, preguntará por qué pintamos”, enunciaba una vieja pintada-leyenda.
Y nosotros, qué respondemos.
Decir no, y quedarnos en el no entender, no es suficiente. Nada basta fuera de pararnos a ver, para comprender. Frente al muro y de espaldas a la ciudad, para ver la ciudad.
Los manifiestos murales no sólo muestran y expresan. Por sobre todo definen.
Son más que reflejos de la sociedad, porque son la sociedad autorretratada.
La ciudad relatándose a sí misma, o mostrándose como querría ser.
La eterna pregunta –quién soy-, dicha de otro modo: quién sos.

Video: Roberto Benigni recita La Divina Comedia

Escrito por Juan Ignacio Contreras Agosto - 23 - 2009


(Ver en Youtube)
Roberto Benigni (wiki) recitando un fragmento del Paraíso en La Divina Comedia. Subtitulado por Juan Ignacio Contreras (¿cómo activar los subtítulos en YouTube?) Después del salto una carta que Benigni escribió para el escritor de esa obra que tanto lo conmueve, Dante Alighieri (wiki).

Leer el resto de la entrada »

“Chi se ne va che male fa…” (Qué mal hace el que se va)

Escrito por Eugenia Ferreras Julio - 6 - 2009

Una semana solos

Celina Murga es una cineasta entrerriana que a sus 35 años ya carga con dos largometrajes muy bien recibidos por el público y la crítica, y está trabajando en el tercero, apadrinada por nada menos que Martin Scorsese.
Su segunda película (estrenada en el BAFICI y ahora en cartel), Una semana solos, es la crónica de un grupo de chicos que se quedan solos en el country donde viven, después de que sus padres se van de viaje varios días.
Siete razones para ir a verla.

  1. La inocencia
    El nombre de la directora suena a ángel, y el apellido a color. Lo más cercano entre esas dos puntas, es un niño. Ya en su anterior película, Ana y los otros, se ve como a través de los más chicos Murga parece poder enviar con más sencillez sus mensajes. En Una semana solos, eso está clarísimo.
  2. La narración
    Se nota cierto neorrealismo… No por los ambientes sino por cómo está tratada la historia. No se trata de narrar un cuento sino de sacar fotos. Más allá de cómo actúen los chicos o de cuan real parezca o no la puesta en escena, la realidad que se muestra está expuesta del modo más natural en que se puede. Sin evitar lo feo, ni tampoco resaltar lo bello más de lo que es por sí mismo.
  3. La sencillez
    No hay muchas vueltas que buscarle al mensaje. Hay una tentación constante a juzgar la inocencia-o-no de los chicos o sus maneras-o-no de hacerse responsables. Pero lo que se ve es lo opuesto, aún los personajes que dejan entrever un poco más de adultez, terminan demostrando que no se puede ser lo que todavía no se tiene que ser.
  4. Sofi
    El personaje es una razón en sí. A la manera en que se lo dice sobre las grandes actrices, la nena se come la película. Y si pasan un par de escenas sin ella, de algún modo, se la extraña. Porque cada vez que aparece es como una pausa donde se retoma toda la ternura que en el resto a veces parece caerse.
  5. El comentario de Scorsese
    Si. Y no porque lo dijo Scorsese, porque se lo puede considerar autoridad o no. Tampoco por el hecho de que se haya tomado el trabajo de opinar, porque se podría decir que lo hicieron hacerlo. La cosa es: dijo lo que dijo pudiendo haber dicho cualquier otra cosa. “Es un trabajo de alguien que tiene una manera de ver el mundo muy sensible y muy original. Una película de la que yo puedo aprender”. Y leerlo no suena a un yo-cineasta, o yo-crítico, ni siquiera a un yo-persona grande experta. Suena más a afirmación real. A algo que cualquiera podría decir.
  6. Hay que ver cine argentino
    Si. No es una orden, es una propuesta. Hay dando vueltas trabajos increíbles en lo que es el Nuevo Cine Argentino. Están ahí, aunque no se vean. Y son producto de toda una lucha previa en la historia del cine nacional de la que estos y estas jóvenes se están haciendo cargo muy bien, pero que nunca pueden terminar de cumplir. Porque están respaldados desde la idea hasta el montaje, pero se achica todo a la hora de exhibir. Por eso, entonces, hay que IR. Porque lamentablemente el buen cine, como el que hace Murga o como muchos que están estancados desde hace años porque no consiguen sala, no puede salir a buscarnos, porque nadie lo ayuda a hacerse saber ni les da medios suficientes para ser visto. Y sin embargo vale muchísimo la pena.
  7. Trailer
    Finalmente: ver el trailer. Porque habla por si mismo. Está cuidadísimo. Concentra toda la magia de 109 minutos, en uno y medio. Y la magia concentrada en lo pequeño, es la mejor. Como en lo simple de esta historia.

Entrevista con Jorge Fandermole

Escrito por Revista Leviatán Diciembre - 11 - 2008
Jorge Fandermole

Jorge Fandermole

Ya no se puede fumar, sin embargo, una bruma extraña rodea el ambiente en La Vaca Profana. Las mesas se encuentran llenas, algunos toman cerveza, otros, gaseosa. Todos están llenos de ansiedad. La mayoría de gente es mayor, sin embargo, las palabras que pronto iban a escuchar, acompañadas por dos guitarras, seguían frescas y jóvenes como el día en que se habían escrito: algunas hace más de 25 años, cuando el músico, que tímido se acercaba el escenario, editó su primer disco: pájaros de fin de invierno.
Jorge Fandermole empezó su recital, con la guitarra en mano, tocando unos lentos acordes. El público lo aplaudió con fervor luego de que termine la primera canción, y de la misma forma lo siguió aplaudiendo en las canciones que siguieron.
Oración del remanso, Diamante, Corazón de luz y sombra, Sueñero, Cuando, y Canto versos, son sólo algunas de las canciones que de forma impecable fueron interpretadas a centímetros del público, con la calidez de la voz de Fander. En las pausas, bebía un sorbo de agua, y dejaba absorto al ambiente con ¿metáforas? como aquella que dice que estamos hechos de lo mismo que las estrellas. Y entre chacareras, zambas, y juegos rítmicos (La torcida), fue transcurriendo un recital sobresaliente.
Cuando Fandermole se estaba retirando, el equipo de Leviatán le solicitó una entrevista a la que accedió inmediatamente; y vía mail pudimos concretarla.
De esta forma, respondió abiertamente a todas nuestras preguntas.

¿Cómo llegó a tu vida la música? ¿Cómo iniciaste tu carrera y supiste que era lo tuyo?
Mis primeras experiencias musicales son de la infancia y están relacionadas con estudios de guitarra y repertorio folclórico en mi pueblo de origen. La dedicación profesional llegó, podría decirse, tardíamente, como a los 27 años y se relacionó con condiciones particulares de mercado del disco y de propuestas artísticas a principio de los ‘80 que prevalecieron frente a otras posibilidades profesionales en cuestiones no artísticas, a las que yo me venía dedicando entonces. Con el tiempo el trabajo se reafirmó y no sé si es ésto (la canción) únicamente lo mío, pero sí a lo que más tiempo y energía le dedico.

¿Qué te lleva a crear las canciones? ¿Seguís algún proceso en particular, o cada una nace de una forma diferente?
Trato de trabajar acorde a mis convicciones y a mis saberes. Creo que la canción es una forma expresiva con una extraña química entre dos lenguajes y a cuya creación se puede acceder por múltiples ingresos: la palabra, la idea, la frase, una copla, un patrón rítmico, un motivo melódico, una secuencia armónica, etc. He tenido diversas experiencias y trato de trabajar no imponiendo un procedimiento en particular; creo que lo único permanente y obligatorio es la continuidad y la persistencia en el trabajo y hacer todas las correcciones y descartes que hagan falta.

3)¿Qué influencias musicales y poéticas tenés?
ES una pregunta reiterada a la que creo que nunca respondo con presición porque no puedo. Soy un escucha y un lector discontinuo y desordenado, y siempre fue así. Lo que puedo asegurar es que he tomado sin prejuicio cualquier elemento estético de músicas nacionales o extranjeras que me hayan motivado, sensibilizado o conmovido y he tratado de hacerlos funcionar en mis canciones. De todos modos reconozco especiales influencias de los principales autores y compositores argentinos de los 60 y los 70, de la mejor poesía del tango y de toda literatura clásica y contemporánea de la que pueda extraer nociones que me sirvan como disparadores posteriores.

¿Por qué vale la pena hacer música? ¿Por qué vale la pena dedicar la vida a lo que muchos tomarían como un par de notas y un par de palabras?
Por el mismo motivo que vale la pena dedicarse a cualquier actividad artística, o, siendo más amplio, a cualquier actividad que uno crea le permita crecer y desarrollarse como persona con cualquier status. El arte es un tipo de visión del mundo y un modo de acción que busca para unos modificarlo, para otros transfigurarlo. Personalmente estoy íntimante cada vez más lejos de las convicciones productivistas, aunque deba moverme según sus preceptos, y más cerca de las necesidades espirituales o más precisamente del convencimiento del deber humano de equilibara nuestra faz espiritual con la desastrosa prevalencia de nuestras necesidades laborales, consumistas y estrictamente mundanas, fuertemente afirmadas en conceptos de poder y relaciones desintegradas. La música y la poesía son puertas del espíritu, herramientas críticas y de conocimiento y vale la pena darles un tramo de crédito que al menos equipare el que le damos a tanta otra basura que sostiene nuestra vida de modo costoso e insalubre.

Muchos de los músicos populares hoy en día, no le dan tanta importancia a la letras de sus canciones. Sin embargo vos sos partidario de darle un sentido particular a las mismas. ¿Por qué?
La palabra tiene la posibilidad de significar y de trasmitir, además de sonar (ahí su estricta condición musical) en diversos niveles desde los utilitarios a los poéticos; pero además son las formas con las que armamos nuestras ideas, nuestros imaginarios. Es obvio que el valor de éstos estará relacionado con esa materia de que están hechos y el hecho estético musical- poético de cómo suenen y a qué arquitectura aporten. ¿No es suficiente motivo para prestarles mucha atención?.

¿El Fandermole que empezó a escribir música allá por la década de los ‘80, es el mismo que hoy, o alguna circunstancia cambió tu actitud ante la hoja o pentagrama en blanco?
El cambio más evidente es la actitud autocrítica y la clara sensación de falta de conocimientos que muchos compositores sin formación académica fuerte padecemos.

¿Alguna vez compusiste y publicaste una canción, de la qué luego te arrepentiste por alguna razón, como por ejemplo, haber cambiado tu opinión respecto al tema?
Algo parecido; alguna vez me metí en temas escabrosos o que me interesaron momentáneamente y después me dí cuenta que no tenían demasiado sentido para mí.

Siempre preferiste mantenerte un poco al margen de grandes exposiciones de tu música. Usualmente tocás en teatros pequeños y bares, cuando bien es sabido que tenés la capacidad de hacerlo en cualquier otro lugar. ¿A qué se debe esto?
En parte a la modalidad de producción a la que estamos acostumbrados y que no elegimos arbitrariamente sino como alternativa posible: gran parte de los conciertos son producciones propias, independientes. En ese orden, los teatros y salas más grandes exigen mayor esfuerzo de convocatoria y mayores costos en general; a veces los pubs y concerts son igualmente rendidores y tienen muchas menos exigencias de producción.

La canción “Diamante” es una de las que más nos impresiona. ¿En quién o en qué pensaste al componerla? ¿Por qué?
La referencia específica es de orden personal y no tiene mayor importancia. Diamante es una parábola sobre los dones, las virtudes, lo bueno que uno recibe sin querer y el renunciamiento frente a aquellas cosas que, de poseerlas, perderían su belleza y su misterio.

Decís: “… Cristo de las redes, no nos abandones…” ¿Es por algo particular lo que dice la canción, o refleja tu postura frente a la religión?
La canción, al menos en parte, es una plegaria y como tal invoca y solicita. La voz del suplicante no es la propia, es la voz de alguien que pertenece al lugar, que trabaja en la pesca y que pide por sus necesidades. No soy religioso, no al menos en el sentido que rige la oración en ese tema, pero entiendo y comparto la necesidad humana de Dios aunque esté lejos de las prácticas y de dogmas específicos.

¿Es posible saber alguna vez la respuesta a Las preguntas? ¿Es posible saber qué busca el ojo que mira lejos o qué escuchan los ancianos en los nidos del silencio?
No sé si es posible obtener las respuestas, pero al menos esa canción es una reflexión sobre las innumerables cuestiones que lo rodean a uno y que a veces ni se perciben.

En tu última presentación en Buenos Aires, dijiste que el hombre está hecho del mismo material que el hierro y que las estrellas.  ¿Qué quiere decir? ¿Qué implicancia tiene eso en tu vida, cada día?
Esas expresiones no son simbólicas, son hechos objetivos del mundo físico y parecen tan ajenas debido a la falta de reconocimiento que tenemos hacia el entorno, hacia el resto de las cosas. Cuando las civilizaciones antiguas deificaban al sol probablemente lo hacían desde una intuición respecto del poder, de la luz, del calor intenso, del rigor del vínculo entre el astro y los ciclos diarios y anuales y su relación con las cosechas y su propio bienestar y subsistencia. Probablemente no sabían que la totalidad de la energía disponible sobre la tierra y que hace posible toda forma de vida proviene exclusivamente del sol; es más, actualmente no sé cuanta gente lo sabe y lo tiene en cuanta. A mí me maravilla ahora esa línea de saber- intuición que nos vincula a contemporáneos y antiguos del mismo modo que me maravilla la identidad física que compartimos con lo más remoto, dado que, en efecto los mismos elementos de la tabla periódica están presntes en nuestro cuerpo y nuestro mundo y en el resto de los astros. No es una metáfora, es química.

VIDEO

TAGS

Sponsors

About Me

“No hay un instante que no esté cargado como un arma” Escribía Borges. Con la revista Leviatán, pretendemos decir que no hay ni una sóla palabra, ni una sóla circunstancia, y ni un sólo instante en la vida; que si se lo busca con profundidad, esté cargado con Verdad. O con preguntas. Al fin y al cabo, cada pregunta verdadera, implica una Verdad; y no existe Verdad alguna que no nos genere preguntas. La revista está a la espera notas y críticas de cualquiera que desee participar para seguir alimentando al monstruo.

Twitter

    Photos

    cumulation[Explore]Aubreyprinces..14513393. I never tried to feel. I never tried to reach your eden.(saudade)el arte de reir llorandotoo many keys for a single room