Entrevista a Rodrigo Guerra López

Escrito por Ezequiel Rodríguez y Mariana Ferrari Noviembre - 26 - 2009

“El hombre teme a la muerte porque ama la vida — observé —. Así lo entiendo yo, y así lo tiene ordenado la naturaleza.”

Fiodor Dostoievski- Los Demonios, Tomo I, capítulo III-sección VIII.

Con esta intuición que nos aporta Dostoievski sobre la importancia de la vida, comenzamos la entrevista a Rodrigo Guerra López que nos va a ayudar a profundizar esta intuición de Dostoievski en temáticas actuales de nuestra sociedad.

Rodrigo Guerra López

Rodrigo Guerra López

Leviatán: ¿Qué valor tiene el Hombre y su vida?

Rodrigo Guerra: existen muchos seres valiosos. Sin embargo, en el pensamiento occidental se ha acuñado una palabra para designar el valor de lo incondicionado, de lo que posee absolutez, de lo más elevado. Esa palabra es “dignidad”. En lenguaje más moderno podemos decir que el tipo de valor (dignidad) que posee cada ser humano (dignidad) nos obliga a tratarlo siempre como fin y nunca como mero medio. Esta expresión de cuño kantiano ha sido reinterpretada de manera ontológica en la bioética personalista. Toda persona es verdadero fin, y por ende, no es sacrificable por ningún motivo.

Leviatán: ¿Por qué cree que se ha desvalorizado el Hombre?

Rodrigo Guerra: la falta de valoración de la dignidad de la persona humana y de su vida se debe principalmente al predominio de la racionalidad instrumental, es decir, a ese modo de pensar que consiste en creer que la verdad se identifica con lo que funciona, con lo que es eficiente, con lo puramente pragmático. La racionalidad instrumental es propia del pensamiento marxista y de sus secuelas cuando afirman que en el cambio revolucionario se verifica la verdad. Pero también la racionalidad instrumental se encuentra en el corazón del pensamiento neoliberal que sostiene que el valor de una persona se mide sólo por sus resultados. Por ello, resulta sumamente urgente colaborar a la construcción de una racionalidad diversa, basada en la solidaridad y en la corresponsabilidad. Que esta racionalidad es posible lo muestran las solidaridades elementales, las pequeñas comunidades que construyen bien común avanzando más allá de la lógica del puro mercado, y, por supuesto, los grandes testimonios de entrega y de perdón que de cuando en cuando acontecen en nuestra historia.

A raíz de estas preguntas, continuamos inquiriendo sobre un tema muy popular en los jóvenes en particular y la sociedad en general:

Leviatán Cuando se discute el tema del aborto, ¿qué se discute realmente?

Rodrigo Guerra: siempre en este tema se discuten en el fondo dos cosas: por una parte, la dignidad y derechos de la mujer que vive un embarazo no deseado. Por otra, la dignidad y derechos de un ser humano recién concebido. Una perspectiva realmente personalista, es decir, capaz de afirmar la dignidad de ambos por igual, no puede optar por una bioética excluyente que privilegie a uno a costa de la vida del otro. La bioética por la que tenemos que luchar debe ser siempre incluyente. Precisamente por esto, el personalismo es pertinente como principio y fundamento en la construcción de una bioética rigurosa.

Leviatán: A su juicio, ¿qué circunstancias llevan a una mujer a querer abortar?

Rodrigo Guerra: existen muchas circunstancias que invitan a que una mujer considere el aborto como posibilidad en su vida. Sin embargo, creo que en el fondo una de las situaciones más recurrentes y más profundas que habitan al interior de toda historia en este tema es la soledad. Cuando una mujer se descubre con un embarazo no deseado pero acogida por un afecto, por una amistad sincera, por un amor verdadero, es difícil que pase por su mente la opción del aborto. No hablo aquí de cualquier relación de tipo emotivo sino de verdadera solidaridad, es decir, de corresponsabilidad con el destino del otro. Por ello, muchos de nosotros somos responsables de los abortos que se cometen en nuestras sociedades. Nuestra insolidaridad orilla a las mujeres a situaciones desesperadas en las que algunas veces el aborto aparece en el escenario. El deber de alguien comprometido con la dignidad de la persona es crear las condiciones para que nadie se descubra solo. En la compañía se pueden advertir, más allá de los discursos, las verdaderas evidencias por las que vale la pena afirmar la vida de todos.

Espíritus de la Libertad

Escrito por Mariana Ferrari Diciembre - 11 - 2008
La casa de los espíritus

La casa de los espíritus

La Casa de los Espíritus narra la historia de la familia Trueba y, junto a ella, narra también la historia de un país. De gran contenido social, político y cultural nos lleva en un viaje a lo largo del tiempo describiéndonos al ser humano en las distintas facetas que puede ser encarnado, con sus debilidades, frustraciones, metas y logros; al fin y al cabo, describiéndonos la vida misma.

Clara del Valle es la esposa de Esteban Trueba, una mujer muy espiritual, quien representa la libertad, la paz; algo que a Esteban le hacía mucha falta en su vida por ser de temperamento feroz y violentamente incontrolable. El machismo que acarrea Trueba nunca se hubiera sostenido si en la vida privada no hubiera tenido la ternura y fragilidad de Clara; sus tratos realzaban la virilidad de Esteban al punto de sentirse dueño del mundo. Una creencia que se comenzó a gestar en la amorosa y pacifista década de los ’70 era que la violencia era producto de la falta de sexo, que los hombres descargaban su energía del amor en actos vandálicos; sea por la falta de amor o no, lo cierto es que el amor amaestra hasta la más feroz bestia, podría decirse que condiciona su naturaleza salvaje, pero jamás la determinará. Por ello es que el viejo gruñón Trueba nunca tendrá una feliz relación con su familia (exceptuando a Alba, claro está). El machismo y feminismo se manifiestan en distintos matices a lo largo de la obra. En sus comienzos el feminismo era apenas un tímido reclamo de las mujeres por salir de sus cocinas mientras los hombres se erguían poderosos ante ellas; mientras los años pasaron la balanza fue nivelándose, y es así como dio paso a encontrar la relación entre ambos tal y como la vemos en nuestros días. En muchos aspectos de su vida, el machismo de Trueba condicionó el amor que tenía por Clara pero jamás lo condicionó, es decir que, si bien parecía transformarse en un amor psicótico, cuando él quería poseerla en todos los aspectos de la vida al final de la historia descubrimos que el amor de Esteban era verdadero porque cuando la pasión caduca es en ese momento donde sale a la luz si lo que estuvieron viviendo fue amor o una simple gran atracción físico-espiritual. Es que a pesar de las peleas y distanciamientos que tuvieron Clara y Trueba, su amor fue verdadero.

Un sentimiento ambiguamente hermoso y peligroso es el amor, ¿qué sería de una vida si su único propósito de ser reside en otra persona? Las obsesiones a las que puede llevar el amor son las peligrosas y la libertad pareciera ser la única salvación, como aquella canción que alguna vez escribió Freddy Mercury: “¿Por qué no tomas otra partecita de mi vida? / ¿Por qué no la retuerces y das vuelta? / ¿Y la cortas como un cuchillo? / Todo lo que haces es vivir / Todo lo que hago es morir.” Hermoso es aquel amor de dos corazones libres, sin complicaciones salvo las que la vida les interponga.

La historia continuó y la familia creció; de esta manera llegó Alba, la nieta bohemia comunista (tal como la describiría su abuelo) quien representa la libertad y solidaridad. En su juventud esta muchacha fue secuestrada por el gobierno de facto que arrestaba a todo aquel que formara parte de la oposición. En su cautiverio encuentra al coronel Esteban García, nieto bastardo de Trueba producto de una de las tantas violaciones que practicaba en su juventud. El coronel García representa el odio, el rencor, la impunidad. García venga su pasado de pobreza con Alba al someterla a violaciones y torturas antes de recuperar su libertad. Página tras página la entereza de la muchacha casi no se derrumba, su amor por la vida es condicionado en contadas ocasiones durante su encierro debido a la humillación y maltratos sufridos, la venganza y el odio están presentes pero no la determinan, ya que cuando recupera su libertad no justifica los atroces actos sino que les da un sentido y la sed de venganza y el odio se desvanecen poco a poco. Claro que cualquier lector creería únicamente de ciencia ficción este tipo de fortalezas, pero quien nunca se propone algo en la vida, jamás lo logrará. Pensando de esta manera es que yo estoy segura de que lo imposible se convierte en posible en el preciso instante en el que nos lo proponemos; “soñar es gratis” dirán algunos, sin embargo soñar es la mera proyección de nuestro subconsciente, de lo que realmente queremos para nuestra vida. Pero actos de tal magnitud podrían repercutir en el corazón de cada uno con sentimientos de profundo odio y resentimiento; Alba pudo superarlos gracias a su amor por la vida, ya que una vida condenada al odio y resentimiento no es más que una vida desperdiciada.

Retomando el tema anteriormente mencionado, el odio y resentimiento son determinaciones en la vida del coronel García, pero no logran determinar el espíritu de Alba. “…aguardo que lleguen tiempos mejores, gestando a la criatura que tengo en el vientre, hija de tantas violaciones, o tal vez de Miguel pero sobre todo, hija mía.” La condición de odio que alguna vez sintió Alba se desvaneció, en gran parte por su grandeza y en otra buena gran parte por su amor. La cita seguramente les habrá remitido a episodios de violaciones en los que las jóvenes desean abortar, tan comúnmente visto en las noticias por estos tiempos; si hay algo que quiero remarcar es que Alba decía “sobre todo, hija mía”. Saber que desde el primer instante en que la criatura está en el vientre es vida como cada uno de nosotros y saber que, a pesar de ser fruto de algún enfermo desquiciado, ésta lleva nuestra sangre, mujeres. Soy una simple voz inexperta, y siempre es más fácil decir lo que es correcto y lo que no, porque lo difícil está en hacerlo; ¿qué hace a una persona un buen consejero?, ¿qué la hace más sabia? Absolutamente nada, es el simple deseo de querer hacer un bien, no desinteresadamente, ya que con una pequeña buena acción miles se benefician; una suerte de efecto mariposa. Y tengan también en cuenta que eso que llamamos instinto podríamos también llamarlo la voz del corazón.
Las determinaciones de Alba residen en su libre espíritu y, sobre todo, en su amor a la vida, algo que todos deberíamos tener más presentes en este mundo que continuamente pareciera querer derrumbarnos.
Amar la vida por sobre todas las cosas.

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“No hay un instante que no esté cargado como un arma” Escribía Borges. Con la revista Leviatán, pretendemos decir que no hay ni una sóla palabra, ni una sóla circunstancia, y ni un sólo instante en la vida; que si se lo busca con profundidad, esté cargado con Verdad. O con preguntas. Al fin y al cabo, cada pregunta verdadera, implica una Verdad; y no existe Verdad alguna que no nos genere preguntas. La revista está a la espera notas y críticas de cualquiera que desee participar para seguir alimentando al monstruo.

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