Esa flor que arrancaron,
despedazaron, amasijaron,
trituraron.
Esa flor que profanaron,
despellejaron, humillaron
robaron.
Esa flor que no volvió a crecer
que se marchitó con su memoria
que se apagó con sus recuerdos
para no volver a oírlos jamás.
Archivo en ‘Rincón Literario’
Flor del ayer
Hay
Hay ciertas películas
ciertas canciones,
ciertas personas.
Hay ciertas esquinas
ciertos atardeceres,
ciertos silencios.
Hay ciertas preguntas
y ciertos momentos,
Hay cierta sustancia
que siempre se está perdiendo.
Hay ciertas memorias,
ciertas palabras,
Hay la partida de ajedrez
de cierto poeta.
Hay ciertas estrellas
y alguna luna llena
que nunca voy a entender.
Hay ciertos corazones,
ciertos continentes,
ciertos sueños.
Hay cierta geografía,
de piel y azufre.
Hay una guitarra
quemándose en la ventana.
Hay un rumor en la brisa
que repite cierto nombre
que nunca voy a besar.
Instinto
Una moneda rozó al piso que quizó llorar. Y así es como desperté, mis ojos se entreabieron y con la luz que la persiana dejaba entrar disimuladamente a mi habitación, observé lo de siempre. Vacio. Quizás, esto era un sueño, donde lo que veia era mi corazón, tanta luz y sin embargo tan poco que ver.
Me levanté instintivamente a resolver el día de la instintiva forma que tanto tiempo hacía ya que empleaba para vivir, de vez en cuando, salia a bailar conmigo mismo y mis incorrespondidos sentimientos. Sin dueños, sin corresponderse tampoco conmigo.
La ciudad esta desnuda, por eso tiene tanta verguenza de mostrar su belleza, y se disfraza con esas máscaras y esos autos que nadan sobre ella. Yo camino. A donde empieza el principio que se supone que es para llegar mejor al final, donde debería de volverme un ser social, o por lo menos un ser. El lugar que me muestra como es la vida, tanto promete y tan poco regala.
Algebra y la historia de los números; historia y la historia de quien inventó álgebra, biología y el motivo por el cual mi cuerpo llegó aquí, catequesis y el porque mi cuerpo llegó aquí de forma pecaminosa, filosofía y como hago para darme cuenta que vivo inmoralmente, y literatura para salvarme y dejarme vivir siendo inmoral.
Un bocado de maizena me acompaña por las mañanas para mantenerme despierto, la burla de mis compañeros, para darme cuenta que sigue todo normal.
¿Por qué estoy solo?. En realidad, tampoco es eso lo que más me preocupa, creo que estoy más intrigado en saber, cuál es el motivo por el cual no me molesta estar solo. Quizás esté esperando a la persona que vale la pena.
Salgo del lugar donde vengo a educarme, y voy por el lugar donde se supone que debo mostrar mi educación creo que nadie fue al colegio. Ni el colectivero que no frena, ni el joven que no cede el lugar, ni el lugar que no le dice al joven que prefiere que se siente alguien con más experiencia, ni la experiencia que parece no servir para nada más que para darse cuenta que nunca es suficiente.
Y cae del cielo el signo de que el mundo sigue respirando. En forma de lágrimas bautiza a las personas la bóveda que hoy despertó pálida. Y me dejó bañar por su llanto. Decido hacer de estos minutos una breve eternidad, y empiezo a caminar hacia el lado opuesto al siempre iba.
Me dejo invadir por las miradas de las damas que no me miran, y creo que me inundo de sentimientos hacia ellas. Otra vez, instintividad.
Y me muevo, y el mundo también.
Y sigo remando, y sigo observando.
Una plaza se me presenta inerte ante mi, y hacia ella dirigo mis pensamientos, junto a ellos van mis pasos, y minutos después también mi vida.
Cansado de tanta nada, me siento en un banco de esta plaza. Harto ya de lo que hace momentos quería, harto de que el mundo me muestre mi libertad mojándome y dejandome empapado ¡YA ENTENDI!
Y ella también entendió, se acerca a mi y se sienta a mi lado. También esta llena de agua, pero por ella el agua corre pura. Nos observamos, y me pierdo en sus ojos oscuros como el mundo del que quería salir.
-Gracias- Susurré pensando que no me escucharía, y me levanté
Desperté, cuando una prenda de dama rozó al piso que quizó llorar. Así me di cuenta de que antes de que la conociera, ella ya me escuchaba. Yo ya la amaba. Ya eramos uno. Ya el breve instante de eternidad se habría puesto en marcha. ¿Ya?
De papel o piel
Lo único que me seduce es tu cuerpo
O ese desgarrado papel en blanco
Tus ojos en mis ojos malgastados
O ese vicio de entintar el espacio
Es erótico pensarte desnuda
Pero también lo es cantarle al vacío
Y entretejer mi dedo en tu cabello
Se siente como hilvanar estos versos
Quizás me esté engañando, eso lo sé
Es que…a veces sueño, duermo y sueño
el lago calmo de dormir en tu piel
Y otras veces, (perdón por admitirlo)
Sueño y vivo desangrandome en papel
¿Sabré alguna vez si eres papel o piel?
Sigo tu mano…
Sigo tu mano en vespertino silencio,
En silencio el mundo atesora mi deseo.
Como un cuerpo adicto al alma
Y que se afirma y aferra al inmenso suelo
Apego a mí toda la tierra de esta sierra.
Pagano como el tiempo respiro soledad
Y como soledad desprendo el sol
En mis cabellos libres, por esencia castaños.
He seguido tu mano para vivir la poesía del mundo.
Semejante a una nube contemplo el suelo
En armonioso silencio de naturaleza inspirante.
Todo el color del mundo despierta en mis ojos
Y en mis pulmones, ya agotados, respiro el cielo.
El aire con voz de mujer señala mariposas blancas
Que en su aleteo se alejan de mí por hambre y deseo
Movidas a desplomar la sierra en su descenso musical
que canta a la luz del ocaso: quien no baja nunca ha subido.
Tenía yo
Tenía yo un niño en mi…
Tenía yo un sueño de Abril…
Tenía yo una primavera encantada…
Tenía yo una amante endiablada…
Tenía yo un pecado perpetuo…
Tenía yo un despojo de peros…
Tenía yo un baúl de preguntas…
Tenía yo un inconciente de dudas…
Tenía yo una pianola insurgente…
Tenía yo una balada urgente…
Tenía yo un yo compartido…
Tenía yo, un extraño contigo…
Poco a poco, todo marchitó…
Una flor, una esperanza, una ilusión…
Como un rayo que desemboca en la loma…
Del monte del olvido en llamas…
Tenía Tenía Tenía…
¿Qué es lo que tengo hoy?…
Solo una zarta de puntos suspensivos…
Sólo unos versos insípidos de color…
Reencuentro
¿Dónde vas, pequeña?
Regresa al camino
Esos pájaros no pueden ayudarte
Mírate, dime qué ves
Esos pájaros
A ningún lugar te llevarán
Regresa pequeña, donde perteneces
Disipa la niebla
La ceguera torna rosa, Tu mirar
La melodía te hartó
El ritmo te cautivó
Regresa al camino
Regresa al amor
Ahora quiero
Cuando querés llorar
Pero de felicidad
Cuando querés gritar
Que se puede más
Y sentís que el corazón
Te va a estallar
Por qué no vivir más
Besar el sol
Abrazar el cielo
Y que las estrellas
Todas sean para mí
Y ahora qué
Quiero viajar
Quiero amar
Quiero reír, abrazar, besar
Ahora quiero vivir más.
Aire que recorres…
Aire que recorres mis pulmones,
No te conviertas en niebla
Al llegar a mi mente,
Sólo la imagen de ella me queda.
Que frágil despertar,
Tuve que imaginarla,
Pero no bastó, no fue suficiente,
Intenté recordarla.
Pero, ya no sé, en algún momento
Tuvo algún rostro
O estoy tan privado y reducido
Que el hambre de inmensidad
Me produjo alucinaciones,
La alucinación de verla en carne.
Aire, me das vida,
Pero no satisfaces mis deseos,
El aliento, el aliento me lo da otra cosa.
No lo sé
Por el borde del abismo y la duda
voy vacilante entre las cornisas
pensando en dejar caer o equilibrar
el contrapeso del alma y lágrimas
Cuando espío el brillo del pavimento
parece temblarme el viento en mis venas,
y si levanto mi gacha cabeza
se tambalea el sol en el ocaso
Mi suelo es a veces pasto cansado
Y otras veces parece ser de cielo
¿Pero de qué es?¿De qué soy?No lo sé
Algunos días trastabillo y muero
Y otros, al tropezar emprendo vuelo
¿Dónde vuelo? ¿En qué muero? No lo sé









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