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	<title>Revista Leviatán &#187; Rincón Literario</title>
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		<title>Flor de Malevo</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Apr 2010 23:18:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrés Ferrari</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Rincón Literario]]></category>
		<category><![CDATA[Ariel Prat]]></category>
		<category><![CDATA[flor]]></category>
		<category><![CDATA[Malevo]]></category>
		<category><![CDATA[Pamela]]></category>
		<category><![CDATA[Planetario]]></category>
		<category><![CDATA[Ramón]]></category>
		<category><![CDATA[Tango]]></category>

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		<description><![CDATA[La vida camina siempre hacia delante, el pasado ya ocurrió y el futuro no se inventó, pero la intención de Ramón era volver a nacer. Y como un bebé, no tener pasado y nacer siendo una única persona; en todos estos años de vivir dos veces lo dividieron en casi dos almas que actuaban y pensaban [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistaleviatan.com.ar/wp-content/uploads/2010/04/gasolineras.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-516" src="http://www.revistaleviatan.com.ar/wp-content/uploads/2010/04/gasolineras.jpg" alt="" width="500" height="505" /></a>La vida camina siempre hacia delante, el pasado ya ocurrió y el futuro no se inventó, pero la intención de Ramón era volver a nacer. Y como un bebé, no tener pasado y nacer siendo una única persona; en todos estos años de vivir dos veces lo dividieron en casi dos almas que actuaban y pensaban de manera diferente.</p>
<p>Sin embargo, el presente es el momento de actuar y así fue, terminando con un cliente luego de la ardua tarea de brindarle lo que éste busca sea lo que fuere. Luego de emborracharlo de pastillas, lo dejo bajo el cielo estrellado con el gran domo de Palermo generando un eclipse de luna. Mientras manejaba el Ford Falcon Blanco se preguntaba justamente en qué consistía su trabajo. ¿Qué buscaban las personas que lo llamaban desde sus autos? Recuerda esos diálogos en su cabeza que se repetían una y otra vez de noches interminables:</p>
<p>Cliente: &#8211; Hola bom bom!, ¿cómo te llamás?</p>
<p>Ramón: &#8211; Pamela, pero decime Pam si querés.</p>
<p>Cliente: &#8211; ¿Y cuanto cobrás?<a href="http://www.goear.com/listen/750faa5/sr.-pamela-ariel-prat"></a></p>
<p>¿Qué buscaba esta gente?, ¿sexo?, ¿compañía?, ¿una propuesta diferente?, ¿salir del placard?, ¿amor? La ruta y la vista al horizonte no daban respuesta. Sin embargo, él ya no buscaba esas respuestas. No importaba olvidar y tampoco importaba recordar, ya que desde este momento todo volvía a empezar.</p>
<p>Y que todo volviese a empezar si bien reflejaba satisfacción en su mirada, también involucraba miedo. Mientras escuchaba la radio confirmaba que su comienzo no fue limpio en el aspecto de la conciencia ya que había aparecido públicamente su atraco al vehículo&#8230;<a href="http://www.goear.com/listen/750faa5/sr.-pamela-ariel-prat"></a></p>
<p>“Un hecho inusual nos despierta esta mañana en la ciudad de Buenos Aires cuando es encontrado cerca de nuestro planetario a un importante mafioso inconciente bajo los efectos de calmantes de venta libre. Éste hombre se lo ha relacionado con muchas causas de contrabando de diversas obras de reconocidos artistas plásticos. La policía lo encontró pero no quedó detenido por falta de evidencias. De todas formas se esta buscando su vehículo que&#8230;¨ (Cambia repentinamente a una estación de música folclórica)</p>
<p>Busca desesperadamente acomodar el dial pero ya se encuentra muy lejos de donde partió como para sintonizar dicha radio<a href="http://www.goear.com/listen/750faa5/sr.-pamela-ariel-prat"></a></p>
<p>Casi hablando solo mientras conduce, lidiaba una pelea mental entre el ángel y el diablo acerca de la culpa que debería generarle andar con un vehículo robado y, de alguna manera, ser prófugo o entorpecer la labor de la ley, el primero tiene una voz dulce mientras que el otro es la mezcla de un grillo con la pantalla de lluvia de una TV.<a href="http://www.revistaleviatan.com.ar/wp-content/uploads/2010/04/planetario.jpg"><img class="size-full wp-image-514 alignright" src="http://www.revistaleviatan.com.ar/wp-content/uploads/2010/04/planetario.jpg" alt="" width="373" height="280" /></a></p>
<p>Ángel: &#8211; Deberías devolver el auto, es lo correcto.</p>
<p>Demonio: &#8211; ¡No!, estarías de nuevo en la ciudad atrapado sufriendo, ni mires atrás.</p>
<p>Ramón: &#8211; Mi lado siniestro tiene razón.</p>
<p>Ángel: &#8211; Te van a agarrar enseguida y va a ser peor.</p>
<p>Ramón: &#8211; Sí, debería deshacerme de todo esto, ¿no?<a href="http://www.goear.com/listen/750faa5/sr.-pamela-ariel-prat"></a></p>
<p>Demonio: &#8211; No le hagas caso, después lo solucionas, lo importante es ahora.</p>
<p>Ángel: &#8211; ¡Pero va a perder todo lo que logró hasta ahora!</p>
<p>Demonio: &#8211; No es verdad, vos querés que tenga la conciencia tranquila desde sus actos de acuerdo a lo que es socialmente aceptado por correcto cuando lo correcto es lo que lo impulsa a este cambio y la felicidad.</p>
<p>Ángel: &#8211; Es pan para hoy y hambre para mañana yo diría&#8230;</p>
<p>Ramón:- ¡Basta!</p>
<p>Cualquiera que hubiera visto esta acción pensaría que se trata de un esquizofrénico volteando la vista a cada uno de sus hombros.</p>
<p>Tanta tormenta mental lo hizo distraerse del sol que estaba allá y los objetos ya no proyectaban sombras, y para el estómago es una señal inesquivable. Inmediatamente después llega a una estación de servicio común, de esas que podes encontrar en una ruta con los surtidores que marcan con agujas la cantidad de nafta.</p>
<p>Ramón detiene el vehiculo, revisa rápidamente los asientos de atrás y la guantera para buscar algún indicio de por qué la policía busca el auto. Piensa para sí mismo que si la policía busca el auto también lo debe estar buscando, pero no encuentra nada, baja del auto se dirige al baúl, intenta abrirlo. Está cerrado. Vuelve al coche a buscar las llaves y aparece inesperadamente cuando baja, un hombre bajito de voz rasposa acercándose hacia él muy tranquilamente.</p>
<p>Juan: &#8211; ¡Buen día!</p>
<p>Ramón: &#8211; ¡Buen día!</p>
<p>Juan: &#8211; ¿En qué le puedo ayudar buen hombre?</p>
<p>Ramón: &#8211; Llenálo con nafta súper, ¿que tenés que pueda almorzar?</p>
<p>Juan: &#8211; La verdad no para gente muy seguido a comer por acá pero tengo para hacer unos sanguches de lomito.</p>
<p>Ramón: &#8211; Dale, buenísimo; hacéme uno de esos.</p>
<p>Juan: &#8211; Bueno, ahí te lo traigo. No te preocupes que corta sola la carga (refiriéndose al surtidor).</p>
<p>Cuando Juan vuelve para adentro, Ramón aprovecha disimuladamente para buscar algo en el baúl, lo abre y la expresión de su mirada se tensiona hasta el infinito. No emitió ningún sonido, convirtiéndose en un espejo del cuadro (o el cuadro un espejo de él). Encontró en su baúl “El Grito” de Edvard Munch. Y cerró delicadamente el  baúl y su respiración aceleró su ritmo.<a href="http://www.goear.com/listen/750faa5/sr.-pamela-ariel-prat"></a></p>
<p>Vuelve Juan con un sánduche en un plato que emanaba un aroma totalmente delicioso, un perro lo sigue detrás. Ramón agarra el plato y come el sánduche con ganas, el perro intenta olfateárselo.</p>
<p>Juan: -¡Pichuco! ¡No molestes!.</p>
<p>Ramón: &#8211; No hay problema, no molesta. &#8211; Le da otro bocado al sánduche -. Lindo nombre para el perro, yo cantaba tangos cuando era pibe.</p>
<p>Juan: &#8211; Ah mira vos, ¿por qué no te dedicas a eso?</p>
<p>Ramón: &#8211; Tuve que dejarlo&#8230; me encantaba pero la situación se puso difícil,  pienso volver ahora y cantar todos esos tangos que hablan del regreso y la nostalg…</p>
<p>Juan: (interrumpe)- Lindo coche. ¿Hace mucho lo tenés?</p>
<p>Ramón: &#8211; Si, es modelo 74, fui uno de tantos que contribuyeron a que sea el coche mas vendido del año.</p>
<p>Juan: &#8211; Che, ¿y no te paro la cana cuando dejaste la ciudad?</p>
<p>Ramón: &#8211; No, ¿Por qué?</p>
<p>Juan: &#8211; La poli está buscando un coche parecido a este que abandonó capital porque tiene algo muy importante. Dijeron que iban a alertar a las estaciones de servicio para que estemos atentas, igual por acá  no pasa nadie.</p>
<p>Ramón: &#8211; ¿El baño?</p>
<p>Juan: &#8211; Por allá<a href="http://www.goear.com/listen/750faa5/sr.-pamela-ariel-prat"></a></p>
<p>Se dirige al baño y se mira al espejo, se revisa los bolsillos nerviosamente y se da cuenta que no tiene las llaves del auto. Escucha un teléfono sonar Juan atiende. “¿Hola?, […], si oficial, […], repítamela por favor, […], 1C4382902, (dice algo inaudible)”. Y cuelga el teléfono, en seguida vuelve a sonar,  pero ahora Juan no emite palabra y cuelga.  Ramón mantiene sus oídos atentos tratando de descifrar qué está pasando afuera. Se decide a salir y ve el baúl del auto abierto, Pichuco gruñendo, mostrándose ultra agresivo hacia él; y Juan no se encuentra por ningún lado. Camina lentamente hacia el auto para no alterar a Pichuco, y el cuadro sigue ahí. Cuando voltea para mirar encuentra a Juan acercándose con una escopeta apuntándole.<a href="http://www.revistaleviatan.com.ar/wp-content/uploads/2010/04/rutas-argentinas.jpg"><img class="size-full wp-image-515 alignleft" src="http://www.revistaleviatan.com.ar/wp-content/uploads/2010/04/rutas-argentinas.jpg" alt="" width="360" height="250" /></a></p>
<p>Juan: &#8211; Te la diste de malevo agente de la camorra, pero parece que te salió mal, te metiste con unos tipos jodidos.</p>
<p>Ramón: &#8211; ¡Pará!, ¡pará! ¡No dispares… no tengo nada que ver con esto!</p>
<p>Juan: &#8211; ¡Seguro que no! me llamo la poli, y la mafia y todos quieren lo mismo, te metiste en un tongo terrible…</p>
<p>Ramón: &#8211; Bueno al carajo con el cuadro, te lo dejo y me voy, dame una mano.</p>
<p>Juan: &#8211; ¡Ja! ¿Así como así? Olvidáte, me ofrecieron una recompensa por entregarte vivo. Con lo que me van a dar no voy a tener que laburar más.</p>
<p>Ramón se agarra la cabeza desesperadamente.</p>
<p>Ramón: &#8211; ¿Me dejas ir si te la chupo?, quedate con todo me voy caminando perpendicular a la ruta.</p>
<p>Juan: &#8211; Encima trolo resultaste ser, ¿sabes todos los gatos que me puedo garpar?, ¿como para que venga agarrarte ese manotazo de ahogado?</p>
<p>Ramón: &#8211; ¡Es mentira no te van a dar nada!</p>
<p>Juan: &#8211; ¿Y vos que sabés? No me vas a decir lo que tengo que hacer, ¡¿me escuchaste?!</p>
<p>Llega una musa inspiradora a su mente y cambia su mirada.</p>
<p>Ramón: &#8211; Bueno petiso pero esa arma no te va a servir de mucho si me tenés que aguantar vivo.</p>
<p>Se da media vuelta y se dirige al auto tranquilamente, cantando los primeros versos de “cómo dos extraños”.</p>
<p>Juan: &#8211; ¡Vení para acá!</p>
<p>Ramón: &#8211; Mirá, si me matás te van a matar a vos por fallarles y no creo que me vayas a reducir así que… ¿me querés acompañar? Creo que te va a venir bien buscar una nueva vida, no tenés muchas opciones tampoco si ya están viniendo para acá.</p>
<p>Juan: (Híper ventilando) – Y bueno, ¡tenés razón!, ya estaba un poco podrido de esto, ¡vení Pichuco!</p>
<p>Ambos suben al auto y salen a toda velocidad por la Ruta charlando e improvisando los detalles del porvenir.</p>
<p><a href="http://www.goear.com/listen/750faa5/sr.-pamela-ariel-prat">Ariel                      Prat &#8211; Sr. Pamela</a></p>
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		<title>Laborans</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Mar 2010 22:53:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista Leviatán</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rincón Literario]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;trabaja, hombre
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;trabaja
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;como la noche no negra nada
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;discontinua de estrellas blancas
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;como el día que empuja la alborada
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;penumbra vencida, parida de luz
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;mira la labor
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;-mientras todos duermen-
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;del nunca caer
la muda luna
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;trabaja el mundo
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;y tus manos
-“noli me tangere”-
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;limpias
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;amplias
tus manos barrosas -también ellas-
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;en el alma
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;más abrazan
poema de Alicia Saliva
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="_mcePaste">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;trabaja, hombre</div>
<div id="_mcePaste">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;trabaja</div>
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<div id="_mcePaste">-“noli me tangere”-</div>
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<div id="_mcePaste">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;más abrazan</div>
<p><em>poema de <strong>Alicia Saliva</strong></em></p>
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		<title>Cien automóviles olvidados</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Dec 2008 00:11:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mariana Ferrari</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Rincón Literario]]></category>
		<category><![CDATA[accidente]]></category>
		<category><![CDATA[automóvil]]></category>
		<category><![CDATA[corazón]]></category>
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		<category><![CDATA[penumbra]]></category>
		<category><![CDATA[ruta]]></category>
		<category><![CDATA[Sueños]]></category>

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		<description><![CDATA[ Desperté luego de un sueño perturbador, mi frente sudada y entrecortada mi respiración; no recuerdo nada en particular, tan sólo sensaciones que se lograron desencadenar.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span> </span><a href="http://www.revistaleviatan.com.ar/wp-content/uploads/2008/12/suenos-de-teodora-noche1.jpg"><img class="size-medium wp-image-309 aligncenter" src="http://www.revistaleviatan.com.ar/wp-content/uploads/2008/12/suenos-de-teodora-noche1-300x225.jpg" alt="Sueños de Teodora" width="492" height="366" /></a> El camino está despejado, sin problemas a lo lejos; aunque siento algo atrancándome el corazón.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span> </span>Desperté luego de un sueño perturbador, mi frente sudada y entrecortada mi respiración; no recuerdo nada en particular, tan sólo sensaciones que se lograron desencadenar. La habitación en penumbras está algo fría a pesar de que las ventanas se encuentran cerradas. Recorro el trayecto que me lleva desde el cuarto hasta la cocina entre los rayos de luz de luna que se cuelan por las ventanas. Mis pies descalzos sobre el frío mármol aceleran el paso, un vaso de agua calmará la angustia, pienso; pero esas voces.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span> </span>Vuelvo a mi cuarto para lograr conciliar nuevamente el sueño, aún no amaneció y sé que debo despertarme temprano; pero esas voces. Duermo.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span> </span>Abro mis ojos y parecen haber transcurrido apenas 5 minutos desde que los cerré, es que unos gritos me han despertado; salto de mi cama y corro descalza hasta llegar al hall de entrada. Abro la puerta de calle donde me recibe un fresco aire matinal y unos implacables rayos de sol naciente. Despojo a mis ojos de las lagañas y logro ver una caravana de autos llenos de personas, todos ellos clamando mi nombre. Se detiene frente a mí un auto rojo, ni muy nuevo, ni muy viejo; mi hermano se encuentra manejando y me llama agitando sus manos. Es entonces cuando decido poner un pie en la áspera vereda, dispuesta a ir y subirme en el auto; aunque siento algo atrancándome el corazón. Una ráfaga de polvo, tan fuerte que cerró la puerta del auto, me obligó a cerrar los ojos. Miles de luces de colores pasaron frente a mis cerrados ojos, sonidos de autos arrancando, frenando, miles de voces y de pronto: el silencio. Cuando pude abrir los ojos, no podría decir si pasó un instante o dos horas, ya no había nada. La calle más desierta que jamás había visto. De un salto entro a mi casa, corro de a tropezones hasta mi cuarto, me arropo entre las sábanas y cierro tan fuerte mis párpados que las sienes comienzan a latirme.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span> </span>Aunque siento algo atrancándome el corazón, pronto siento el frío asfalto en mi espalda, las cortaduras y golpes comienzan a latir; entonces abro mis ojos, y mientras rindo mi cabeza hacia un costado, veo varias figuras cubiertas con mantas y millares de fierros retorcidos a mi alrededor.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span> </span>Y esas voces.</p>
<p style="text-align: center;">
]]></content:encoded>
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		<title>Elegía</title>
		<link>http://www.revistaleviatan.com.ar/2008/12/elegia/</link>
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		<pubDate>Wed, 17 Dec 2008 22:30:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Germán Gallo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rincón Literario]]></category>
		<category><![CDATA[dios]]></category>
		<category><![CDATA[dudas]]></category>
		<category><![CDATA[Elegía]]></category>
		<category><![CDATA[palabras]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[Ya sabrás cuántas palabras tiene el mundo,
cuántas noches, cuántos días, y cuántos círculos
Sabrás de las estrellas. Sabrás de qué están hechas
y descubrirás que no difieren de tu hierro,
ni del hierro de los clavos de Cristo.
Tú sabrás –yo supongo- que el hierro por lo tanto, duele. Pero sabrás para qué duele.
Y sabrás por qué muere el niño que con inocencia, toma una granada entre sus manos creyendo que es un juguete.
Sabrás el verdadero sabor de las cosas.
Y sabrás con qué sueñan, ahí, a tu lado, aquellos repetidos amantes de Verona.
Sabrás a dónde va la luz de la mañana cuando la sombra se dilata. Sabrás si la luz ennoblece a la sombra, o la sombra entorpece a la luz. Sabrás si son o no lo mismo.
Sabrás que no existe el tiempo, y qué todos los instantes son el mismo, como pequeños eslabones de una inagotable cadena –curiosamente, también de hierro-.
Conocerás el canto de las sirenas sin temblar. Entenderás cuánto lastima aquí ese silencio suyo, que merodea constantemente, y del que un alemán tan fervientemente habló.
Conocerás el nombre de cada flor. Distinguirás su perfume, y sabrás que el perfume de una rosa es distinto al de otra rosa. 
Sabrás si todo esto es cierto. O no lo sabrás jamás.
Tendrás la certeza. O no la tendrás nunca.
Yo, desde aquí, separado de ti por seis pies de tierra, sólo tengo la certeza del hierro. Hierro que tu sabrás quién forja, unos cuantos pies de cielo por sobre mi.
Y sabrás tú, si a Él también le gusta escribir.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ya sabrás cuántas palabras tiene el mundo,<br />
cuántas noches, cuántos días, y cuántos círculos<br />
Sabrás de las estrellas. Sabrás de qué están hechas<br />
y descubrirás que no difieren de tu hierro,<br />
ni del hierro de los clavos de Cristo.<br />
Tú sabrás –yo supongo- que el hierro por lo tanto, duele. Pero sabrás para qué duele.<br />
Y sabrás por qué muere el niño que con inocencia, toma una granada entre sus manos creyendo que es un juguete.<br />
Sabrás el verdadero sabor de las cosas.<br />
Y sabrás con qué sueñan, ahí, a tu lado, aquellos repetidos amantes de Verona.<br />
Sabrás a dónde va la luz de la mañana cuando la sombra se dilata. Sabrás si la luz ennoblece a la sombra, o la sombra entorpece a la luz. Sabrás si son o no lo mismo.<br />
Sabrás que no existe el tiempo, y qué todos los instantes son el mismo, como pequeños eslabones de una inagotable cadena –curiosamente, también de hierro-.<br />
Conocerás el canto de las sirenas sin temblar. Entenderás cuánto lastima aquí ese silencio suyo, que merodea constantemente, y del que un alemán tan fervientemente habló.<br />
Conocerás el nombre de cada flor. Distinguirás su perfume, y sabrás que el perfume de una rosa es distinto al de otra rosa.<br />
Sabrás si todo esto es cierto. O no lo sabrás jamás.<br />
Tendrás la certeza. O no la tendrás nunca.<br />
Yo, desde aquí, separado de ti por seis pies de tierra, sólo tengo la certeza del hierro. Hierro que tu sabrás quién forja, unos cuantos pies de cielo por sobre mi.<br />
Y sabrás tú, si a Él también le gusta escribir.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Mi Ícaro</title>
		<link>http://www.revistaleviatan.com.ar/2008/12/mi-icaro/</link>
		<comments>http://www.revistaleviatan.com.ar/2008/12/mi-icaro/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 17 Dec 2008 22:29:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Germán Gallo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rincón Literario]]></category>
		<category><![CDATA[alas]]></category>
		<category><![CDATA[Ícaro]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[Luna y silencio.
¿Qué más puedo desear?
Tus manos, quizás tu compañía.
Pero vamos; luna, silencio, y flores entonces.

Y estrellas. ¿Por qué no?
Puestos a crear, creemos.
Alondras que sepan cantar en la noche
y también una tenue brisa secreta.
El alba en la espalda (la noche al frente)
y el rocío imposible en los pies.

Entonces, paraíso.
Pero soledad.
Repetidos pasillos
y puertas de madera.

Las alas siguen volando
pero ya sin cuerpo.
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Luna y silencio.<br />
¿Qué más puedo desear?<br />
Tus manos, quizás tu compañía.<br />
Pero vamos; luna, silencio, y flores entonces.</p>
<p>Y estrellas. ¿Por qué no?<br />
Puestos a crear, creemos.<br />
Alondras que sepan cantar en la noche<br />
y también una tenue brisa secreta.<br />
El alba en la espalda (la noche al frente)<br />
y el rocío imposible en los pies.</p>
<p>Entonces, paraíso.<br />
Pero soledad.<br />
Repetidos pasillos<br />
y puertas de madera.</p>
<p>Las alas siguen volando<br />
pero ya sin cuerpo.</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>Gris en el cielo</title>
		<link>http://www.revistaleviatan.com.ar/2008/12/gris-en-el-cielo/</link>
		<comments>http://www.revistaleviatan.com.ar/2008/12/gris-en-el-cielo/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 17 Dec 2008 22:28:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mariana Ferrari</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rincón Literario]]></category>
		<category><![CDATA[Cielo]]></category>
		<category><![CDATA[gris]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[- ¿Qué hay con ella?
- El viento la lleva,
la pobre está perdida
no entiende a dónde
fue su vida.
- ¿Todavía la busca?
- Y la seguirá buscando
porque aún no entiende
que la perdió hace años
- En sus ojos no hay vida
¿Por qué miserias es traída?
en su boca no hay sonrisas
y sus mejillas,
ni pistas de ser rojizas
- ¿Qué hay con ella,
que ni con zapatos camina?
- Sentirse libre quería
por el sendero lastimero
llenó de penas su pies
que sin saberlo allí también
su destino perdieron
- ¿Acaso olvidó cómo soñar al revés?
- Olvidó sus sueños en alguna vidriera
olvidó pelear como fiera
olvidó luchar por lo que quiera
olvidó vivir en esta tierra...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>- ¿Qué hay con ella?<br />
- El viento la lleva,<br />
la pobre está perdida<br />
no entiende a dónde<br />
fue su vida.<br />
- ¿Todavía la busca?<br />
- Y la seguirá buscando<br />
porque aún no entiende<br />
que la perdió hace años<br />
- En sus ojos no hay vida<br />
¿Por qué miserias es traída?<br />
en su boca no hay sonrisas<br />
y sus mejillas,<br />
ni pistas de ser rojizas<br />
- ¿Qué hay con ella,<br />
que ni con zapatos camina?<br />
- Sentirse libre quería<br />
por el sendero lastimero<br />
llenó de penas su pies<br />
que sin saberlo allí también<br />
su destino perdieron<br />
- ¿Acaso olvidó cómo soñar al revés?<br />
- Olvidó sus sueños en alguna vidriera<br />
olvidó pelear como fiera<br />
olvidó luchar por lo que quiera<br />
olvidó vivir en esta tierra&#8230;</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Quedé dormido</title>
		<link>http://www.revistaleviatan.com.ar/2008/12/quede-dormido/</link>
		<comments>http://www.revistaleviatan.com.ar/2008/12/quede-dormido/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 17 Dec 2008 22:27:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rincón Literario]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
		<category><![CDATA[verdad]]></category>

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		<description><![CDATA[Quedé dormido mientras miraba
la luna marcharse llegando el amanecer,
estaba bella por cierto, lo olvidaba.
Cuán extraña está mi alma hoy,
reposa en lo alto el sol ardiente y se hace sentir,
lloro de pena pues no sé qué soy,
¡Oh verdad!, ¿ en qué pensé cuando creí
poder llegarte a decir?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Quedé dormido mientras miraba<br />
la luna marcharse llegando el amanecer,<br />
estaba bella por cierto, lo olvidaba.<br />
Cuán extraña está mi alma hoy,<br />
reposa en lo alto el sol ardiente y se hace sentir,<br />
lloro de pena pues no sé qué soy,<br />
¡Oh verdad!, ¿ en qué pensé cuando creí<br />
poder llegarte a decir?</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Metamorfosis</title>
		<link>http://www.revistaleviatan.com.ar/2008/12/metamorfosis/</link>
		<comments>http://www.revistaleviatan.com.ar/2008/12/metamorfosis/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 17 Dec 2008 22:25:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Germán Gallo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rincón Literario]]></category>
		<category><![CDATA[adormecido]]></category>
		<category><![CDATA[metamorfosis]]></category>
		<category><![CDATA[piedra]]></category>

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		<description><![CDATA[    La mayoría de gente que pasa a mi alrededor suele sentir envidia de mi existencia. No es que me guste hacer alardes de las nociones que tengo sobre la forma de funcionar de las personas, pero suelen seguir siempre una misma rutina despreciable: Caminan, finjiendo que miran el cielo, pero no hacen más que verse a si mismos y contarse sus propias indiscreciones. Las veces que están en soledad se sientan a mi lado y hablan como si yo no los escuchase.
    Me dicen:
    ¡Piedra, quiero ser como vos!
    ¡Piedra, no quiero sentir más!

    Y yo, con mi vientre en el suelo
    como un caparazón inútil,
    quiero exorcizarme de mi prisión,
    escapar,
    destrozar mi calavérico hogar
    y correr
    sin que sea un sueño
    el sentir
    la menospreciada sensación de dolor
    que la muchedumbre
    de forma enfermiza
    y cobarde
    mastica con rechazo.

    Cómo autómatas desganados
    se empiezan a transformar en piedra,
    haciéndome parecer más humana
    en cada segundo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La mayoría de gente que pasa a mi alrededor suele sentir envidia de mi existencia. No es que me guste hacer alardes de las nociones que tengo sobre la forma de funcionar de las personas, pero suelen seguir siempre una misma rutina despreciable: Caminan, finjiendo que miran el cielo, pero no hacen más que verse a si mismos y contarse sus propias indiscreciones. Las veces que están en soledad se sientan a mi lado y hablan como si yo no los escuchase.<br />
Me dicen:<br />
¡Piedra, quiero ser como vos!<br />
¡Piedra, no quiero sentir más!</p>
<p>Y yo, con mi vientre en el suelo<br />
como un caparazón inútil,<br />
quiero exorcizarme de mi prisión,<br />
escapar,<br />
destrozar mi calavérico hogar<br />
y correr<br />
sin que sea un sueño<br />
el sentir<br />
la menospreciada sensación de dolor<br />
que la muchedumbre<br />
de forma enfermiza<br />
y cobarde<br />
mastica con rechazo.</p>
<p>Cómo autómatas desganados<br />
se empiezan a transformar en piedra,<br />
haciéndome parecer más humana<br />
en cada segundo.</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>A cielo abierto</title>
		<link>http://www.revistaleviatan.com.ar/2008/12/a-cielo-abierto/</link>
		<comments>http://www.revistaleviatan.com.ar/2008/12/a-cielo-abierto/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 17 Dec 2008 22:23:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mariana Ferrari</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rincón Literario]]></category>
		<category><![CDATA[Cielo]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
		<category><![CDATA[silencio]]></category>

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		<description><![CDATA[Silencio
Oirán tu miedo
Olerán tu angustia
Saborearán tu desesperación.

Silencio
Las paredes nos reprimen
Los pisos nos trastabillan
Las ventanas nos asfixian

Cuéntame
Las penas que secaste
Los dolores que calmaste
Las ausencias que oíste

Cuéntame
Lo que nadie escucha
Lo que muchos esconden
Lo que todos callan.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Silencio<br />
Oirán tu miedo<br />
Olerán tu angustia<br />
Saborearán tu desesperación.</p>
<p>Silencio<br />
Las paredes nos reprimen<br />
Los pisos nos trastabillan<br />
Las ventanas nos asfixian</p>
<p>Cuéntame<br />
Las penas que secaste<br />
Los dolores que calmaste<br />
Las ausencias que oíste</p>
<p>Cuéntame<br />
Lo que nadie escucha<br />
Lo que muchos esconden<br />
Lo que todos callan.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>A la verdad</title>
		<link>http://www.revistaleviatan.com.ar/2008/12/a-la-verdad/</link>
		<comments>http://www.revistaleviatan.com.ar/2008/12/a-la-verdad/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 17 Dec 2008 22:21:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rincón Literario]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
		<category><![CDATA[verdad]]></category>

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		<description><![CDATA[I
No puedo definirla,
Tiene el rostro de quien quiero
Y la belleza de este suelo,
Con cada palabra la pierdo,
La Verdad es Misterio.

II
En algún lugar te encuentras,
lo sé. Movido a ti -casi por instinto-,
soy roca, soy cielo, soy silencio.
no dices nada, pero sé, sé que estas,
donde no llego, donde no veo,
donde no siento, donde no duermo,
en vapor te ocultas o bajo aire espeso,
todo me recuerda a ti y te busco,
te busco, te busco y no más te quiero,
como si de pronto te fuese a encontrar.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>I<br />
No puedo definirla,<br />
Tiene el rostro de quien quiero<br />
Y la belleza de este suelo,<br />
Con cada palabra la pierdo,<br />
La Verdad es Misterio.</p>
<p>II<br />
En algún lugar te encuentras,<br />
lo sé. Movido a ti -casi por instinto-,<br />
soy roca, soy cielo, soy silencio.<br />
no dices nada, pero sé, sé que estas,<br />
donde no llego, donde no veo,<br />
donde no siento, donde no duermo,<br />
en vapor te ocultas o bajo aire espeso,<br />
todo me recuerda a ti y te busco,<br />
te busco, te busco y no más te quiero,<br />
como si de pronto te fuese a encontrar.</p>
]]></content:encoded>
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