Archivo en Diciembre, 2008

Hay

Escrito por Germán Gallo Diciembre - 17 - 2008

Hay ciertas películas
ciertas canciones,
ciertas personas.

Hay ciertas esquinas
ciertos atardeceres,
ciertos silencios.

Hay ciertas preguntas
y ciertos momentos,
Hay cierta sustancia
que siempre se está perdiendo.

Hay ciertas memorias,
ciertas palabras,
Hay la partida de ajedrez
de cierto poeta.

Hay ciertas estrellas
y alguna luna llena
que nunca voy a entender.

Hay ciertos corazones,
ciertos continentes,
ciertos sueños.

Hay cierta geografía,
de piel y azufre.
Hay una guitarra
quemándose en la ventana.

Hay un rumor en la brisa
que repite cierto nombre
que nunca voy a besar.

Un Yuyo que crece sin cuidado

Escrito por Ezequiel Santiago Rodriguez Diciembre - 16 - 2008

Jueves 17 de Julio…En este momento de la historia argentina se estaban viviendo cambios y se esperaba un giro positivo en cuanto al futuro de la joven democracia, federal y republicana. Pero estos cambios parecían más profundos que meros modelos económicos, nos estábamos embarcando en un cambio referido a como se concibe la democracia y la participación del pueblo en ella.

El asunto de la resolución Nº 125(retenciones a las exportaciones de productos agrícolas) en la cual no sólo se debatió lo inviable de la norma sino de la forma anticonstitucional y antidemocrática en que fue promulgada. Esta ley fue empujada por el demos (pueblo) a ser sancionada en las cámaras del parlamento, donde de manera inesperada y gracias a una gran conciencia republicana por parte del vicepresidente Julio Cobos, pudo ser vetada, fruto del voto “no positivo” del funcionario.

Este momento parecía un punto de inflexión para la historia de nuestro país pero la realidad nos muestra que no es así. Después de seis meses se promulgó una ley de estatización sobre las AFJP (Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones) en menos de un mes, para decidir el futuro de los ahorros de todos los trabajadores que aportaron a empresas privadas. No pretendo poner en discusión si es mejor la jubilación estatal, privada o mixta, sino de la manera que se promulgó sin debate profundo y sin una exhaustiva investigación por parte del parlamento. Para dar una idea de la magnitud de la improvisación, en Chile un debate similar llevó más de un año de crudas discusiones.

La posibilidad de libre asociación sindical (que permite la elección por parte de los trabajadores sobre a qué central prefiere pertenecer y de esta manera romper con la hegemonía corporativista de la CGT. De esta manera permite la “…promoción, ejercicio, defensa, fomento y protección de los intereses legítimos de orden sindical”), en mi opinión, llego en buena hora, pero no fue la excepción sino otra determinación que no tuvo nunca un real debate y también ella fue planteada en tiempo record.

Entonces yo me pregunto ¿puede un estado decidir sobre la vida de los habitantes de una nación de una manera tan despótica? y… ¿Qué pasó con la gente que bramaba por una mejor democracia cuando se quería aplicar el destructivo tributo?

Para la primera pregunta mi razón me dicta que n,o que un estado no puede coartar la libertad de las personas a su antojo y sin ningún tipo de traba por parte del demos y de los funcionarios, no es su función decidir sobre la vida de la población sino asegurar el estado de derecho y ciertos estándares mínimos de vida. Creo que esa concentración de poder casi sin límites que ostenta el estado es dada por un gran desinterés por parte de la sociedad que cree que su participación en la democracia termina con un sobrecito en la urna. No nos olvidemos que en los momentos donde la sociedad se desligo más de la política y se limito a observar fue en la Alemania del Partido Nacional Socialista Alemán y en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (en estos “proyectos” se mataron más de 100 millones de personas). Con estos nefastos antecedentes, creo que es tiempo de continuar con lo que comenzó el jueves 17 de julio de este año con el voto del vicepresidente del ejecutivo.

En cuanto a la segunda interrogación, pienso que fue una semilla que no llegó a germinar, que fue arrancada de la tierra antes de que eche raíces y que esa gente ya no ve, aparentemente, amenazados sus intereses por eso no encuentran razón para protestar. Esto ocurrió porque el hecho no fue lo suficientemente profundizado, como para que pueda quedarse al margen de los intereses. Al no ver esta razón, todos estos asuntos son tapados por debates en los cuales se discuten aspectos socioeconómicos superficiales que sirven para entretener a un pueblo que no se quiere interesar. Esto ocurrió porque el hecho no fue lo suficientemente profundizado, como para que pueda quedarse al margen de los intereses. Ya que cuando uno encuentra un punto de de tal importancia como este lo mejor que puede hacer es tratar que perdure mas allá de toda fluctuación de los ánimos colectivos.

En mi opinión se va a necesitar más tiempo de cultura y educación democrática para que se entienda qué és, como vivir en ella. Y no nos ilusionemos con  yuyos que crecen sin cuidado que luego de seis meses muereny nos vuelven a nuestra desertica realidad. Donde solo elegimos quien va a condicionar una gran parte de nuestra vida por cuatro años.

Inauguración Leviatán Web

Escrito por Revista Leviatán Diciembre - 13 - 2008

Finalmente, y a días de que salga la versión impresa del número 3 de la revista Leviatán, tenemos terminado nuestro sitio web.

Este sitio consta de dos partes, en una de ellas (la página principal del sitio), se encuentran publicados todos los artículos de la versión impresa de Leviatán. Además, en la barra superior puede accederse a cada una de las revistas individualmente, y puede descargarse la misma en formato PDF.

La otra sección del sitio es el blog (es decir, esta misma). Aquí se publicará de forma periódica material que no fue publicado en la revista impresa. También se publicarán noticias de actualidad en cuanto a los temas que tratamos habitualmente (música, cine, literatura, etc.)  y de la misma forma se los mantendrá informados sobre el presente de la revista en si.

Además, te invitamos a enviarnos tu propio contenido, y a unirte a nuestro grupo en Facebook.

La respuesta está soplando en el viento

Escrito por Pedro Medei Diciembre - 11 - 2008
Bob Dylan

Bob Dylan

Cuántas calles deberá un hombre recorrer antes de que pueda ser llamado ‘hombre’ ¿cuántas bolas de cañón deberán volar antes de que sean descartadas para siempre? ¿cuánto tiempo deberá vivir cierta gente antes de que se le permita ser libre? ¿cuántas veces deberá un hombre levantar la cabeza antes de que pueda ver el cielo?

Éstas son algunas de las preguntas que Dylan hace al mundo en el año 1963 con el primer tema de su segundo disco “The freewheelin Bob Dylan”, “Blowin’ in the wind”. Ciertamente Bob no introduce ninguna novedad en un mundo que creía haber conocido lo peor del rostro humano. Las heridas de la Primera Guerra Mundial no habían cerrado, eran llagas abiertas donde el dedo de la Segunda Guerra Mundial había hurgado acrecentando la insoportable contradicción de la muerte y el terror de ésta a manos de otros hombres. “¿Cuántas bolas de cañón deberán volar…?” habrá sido la pregunta de la humanidad, sin excepciones de edad, sexo y raza, en los años de una Segunda Guerra que demostraba no haber aprendido nada de los males de la Primera. Habrá sido la pregunta de cualquier niño, de cualquier hombre simple; habrá sido la pregunta de cualquiera… Ciertamente, Dylan no dice nada nuevo.
También hoy, más de cuarenta años después, hombres que caminan las calles de la vida, a veces amplias avenidas y floreados boulevares; otras veces estrechos callejones sin salida y bacheados caminos de tierra, se preguntan a cuánta distancia, a cuánto tiempo, a cuánta realidad medible están de poder ser llamados “hombres”. ¿Cuánto más deberán hacer (si es que pasa por el hacer) para vivir su humanidad con la dignidad de tal, y así poder llamarse hombres? Y seguramente, cuando seiscientos años atrás los primeros colonizadores descubrían el nuevo cielo, habrán recordado las veces que en la contemplación de su cielo español no levantaron lo suficiente la mirada para llegar un poco más allá y ver lo celeste del “nuevo continente”. Y si de mirar el cielo se trata, no nos olvidemos de Galileo Galilei y de los hombres de su época, que ponían los ojos en un firmamento que realmente no veían… De seguro, los hombres de hace seiscientos, mil, dos mil quinientos años atrás, tenían las mismas preguntas que Bob Dylan canta en el año 1963.

Éstas preguntas, por ser comunes a todos los hombres, se pueden calificar de cotidianas. Es decir de todos los días para todos; porque afloran en el día, en el vivir el día, en el hacer, en la provocación que la diferencia entre lo real y lo ideal imprime en una humanidad que insatisfecha, se pregunta. Dylan, que también se pregunta, no resuelve el problema dando una respuesta. Mejor aún, propone un método: si las preguntas son cotidianas, ¿la respuesta no deberá encontrarse en lo cotidiano también? ¿No habrá que  buscar, que mirar en la cotidianeidad? ¿Y qué es más cotidiano que el aire que respiramos? Efectivamente “… mi amigo, la respuesta está soplando en el viento.

Romeo y Julieta

Escrito por Florencia Ponce Diciembre - 11 - 2008
Romeo y Julieta

Romeo y Julieta

Mientras me sentaba a pensar qué escribir para la revista, me di cuenta de que mi vida la puedo separar en actos, ponerles títulos y explicar cada guión de cada día como si fuera una obra de teatro. Cada acto tiene dramas y problemas distintos, pero si lo pienso bien, todos están relacionados con el amor.
Tanto en la vida, como en una obra, hay personajes: amigos y enemigos; protagonistas y gente secundaria que no es tan importante, pero que es necesaria para completar escenas. Siempre hay un drama, siempre hay una parte cómica. Siempre hay una parte que nos aburre y una que nos entretiene. Y como en cada obra, hay un papel principal, y ahí me encuentro yo. La protagonista de mi propia obra (de mi vida).

En teatro hace bastantes años, en clase de literatura tuvimos que leer Romeo y Julieta. La Señorita Andrea nos hizo representar la obra, a Juan Manuel Soto le toco Romeo y a mi -cosas del destino- Julieta. Las demás compañeras estaban celosas, pero yo tenía otra opinión. Le dije a Andrea que Julieta era una idiota porque se enamora del único que no puede tener a su lado y después culpa al destino de su propia decisión. La profe me dijo que cuando el destino se cruza en tu camino, a veces no tenés alternativa. A los 14 años ya tenía muy claro que el amor, al igual que la vida, es fruto de las decisiones; y el destino no tiene nada que ver. A todos les parece muy romántico Romeo y Julieta y todo eso del amor verdadero, pero yo opino que si fue tan tonta como para enamorarse del enemigo, tomar veneno e irse a dormir a una cripta, se merecía lo que le pasó. Quizás Romeo y Julieta estuvieron destinados a unirse, aunque sólo durante un tiempo, luego pasó su momento. Si lo hubieran pensado, quizás les hubiera ido mejor.
Le dije a la profesora que cuando fuera mayor tomaría las riendas de mi destino y que no dejaría a ningún hombre arrastrarme al abismo; a lo cual me respondió que si alguna vez sentía la pasión, podía considerarme afortunada, y que si la encontraba no me separaría nunca de aquel hombre (a menos que el destino me haga seguir buscando).
Después de unos meses tuve mi primer novio, y con mi primer novio mi primera historia dramática de amor, y con eso, madurar para darme cuenta que no todo es color de rosa y que no puedo manejar todo yo sola con mis propias decisiones. Aun así a veces sigo creyendo que el amor es una cuestión de elección. Hay que dejar a un lado el veneno y la daga y buscar tu propio final feliz. Si bien el destino te va a guiar hacia varias opciones, vos tenés el don de saber qué es mejor. Pero a veces, a pesar de decidir lo mejor que puedas, el destino termina por ganar… Sin embargo Julieta decidió rendirse y no seguir con su vida, buscar y ser fuerte. Como dije, es una idiota.

En fin, después de actuar en la obra y comparar mi vida actual con ese momento, me di cuenta que no es todo tan distinto. Si bien no creía y no quería creer que el destino se adueñaba de mí, al poco tiempo me di cuenta que interpretar a Julieta en esa obra fue para entender la realidad en la que hoy vivo y poder estar explicando por qué mi vida parece ser una obra también. Como dije antes, el destino te elige tus opciones pero vos terminas decidiendo. A mi me ofrecieron ese papel, pero yo podía negarme si quería.
Si en una obra cada uno es protagonista de su propia historia, el destino en la vida, es representado por los guiones ya escritos. Vos, como actor, no podés cambiar eso, tenés que seguir ese guión. Pero en vos está cómo vas a actuar tu papel y de qué forma.
Quizás Julieta no fue tan tonta, sólo quiso ser dueña de su destino y elegir, pero…así le fue.

Espíritus de la Libertad

Escrito por Mariana Ferrari Diciembre - 11 - 2008
La casa de los espíritus

La casa de los espíritus

La Casa de los Espíritus narra la historia de la familia Trueba y, junto a ella, narra también la historia de un país. De gran contenido social, político y cultural nos lleva en un viaje a lo largo del tiempo describiéndonos al ser humano en las distintas facetas que puede ser encarnado, con sus debilidades, frustraciones, metas y logros; al fin y al cabo, describiéndonos la vida misma.

Clara del Valle es la esposa de Esteban Trueba, una mujer muy espiritual, quien representa la libertad, la paz; algo que a Esteban le hacía mucha falta en su vida por ser de temperamento feroz y violentamente incontrolable. El machismo que acarrea Trueba nunca se hubiera sostenido si en la vida privada no hubiera tenido la ternura y fragilidad de Clara; sus tratos realzaban la virilidad de Esteban al punto de sentirse dueño del mundo. Una creencia que se comenzó a gestar en la amorosa y pacifista década de los ’70 era que la violencia era producto de la falta de sexo, que los hombres descargaban su energía del amor en actos vandálicos; sea por la falta de amor o no, lo cierto es que el amor amaestra hasta la más feroz bestia, podría decirse que condiciona su naturaleza salvaje, pero jamás la determinará. Por ello es que el viejo gruñón Trueba nunca tendrá una feliz relación con su familia (exceptuando a Alba, claro está). El machismo y feminismo se manifiestan en distintos matices a lo largo de la obra. En sus comienzos el feminismo era apenas un tímido reclamo de las mujeres por salir de sus cocinas mientras los hombres se erguían poderosos ante ellas; mientras los años pasaron la balanza fue nivelándose, y es así como dio paso a encontrar la relación entre ambos tal y como la vemos en nuestros días. En muchos aspectos de su vida, el machismo de Trueba condicionó el amor que tenía por Clara pero jamás lo condicionó, es decir que, si bien parecía transformarse en un amor psicótico, cuando él quería poseerla en todos los aspectos de la vida al final de la historia descubrimos que el amor de Esteban era verdadero porque cuando la pasión caduca es en ese momento donde sale a la luz si lo que estuvieron viviendo fue amor o una simple gran atracción físico-espiritual. Es que a pesar de las peleas y distanciamientos que tuvieron Clara y Trueba, su amor fue verdadero.

Un sentimiento ambiguamente hermoso y peligroso es el amor, ¿qué sería de una vida si su único propósito de ser reside en otra persona? Las obsesiones a las que puede llevar el amor son las peligrosas y la libertad pareciera ser la única salvación, como aquella canción que alguna vez escribió Freddy Mercury: “¿Por qué no tomas otra partecita de mi vida? / ¿Por qué no la retuerces y das vuelta? / ¿Y la cortas como un cuchillo? / Todo lo que haces es vivir / Todo lo que hago es morir.” Hermoso es aquel amor de dos corazones libres, sin complicaciones salvo las que la vida les interponga.

La historia continuó y la familia creció; de esta manera llegó Alba, la nieta bohemia comunista (tal como la describiría su abuelo) quien representa la libertad y solidaridad. En su juventud esta muchacha fue secuestrada por el gobierno de facto que arrestaba a todo aquel que formara parte de la oposición. En su cautiverio encuentra al coronel Esteban García, nieto bastardo de Trueba producto de una de las tantas violaciones que practicaba en su juventud. El coronel García representa el odio, el rencor, la impunidad. García venga su pasado de pobreza con Alba al someterla a violaciones y torturas antes de recuperar su libertad. Página tras página la entereza de la muchacha casi no se derrumba, su amor por la vida es condicionado en contadas ocasiones durante su encierro debido a la humillación y maltratos sufridos, la venganza y el odio están presentes pero no la determinan, ya que cuando recupera su libertad no justifica los atroces actos sino que les da un sentido y la sed de venganza y el odio se desvanecen poco a poco. Claro que cualquier lector creería únicamente de ciencia ficción este tipo de fortalezas, pero quien nunca se propone algo en la vida, jamás lo logrará. Pensando de esta manera es que yo estoy segura de que lo imposible se convierte en posible en el preciso instante en el que nos lo proponemos; “soñar es gratis” dirán algunos, sin embargo soñar es la mera proyección de nuestro subconsciente, de lo que realmente queremos para nuestra vida. Pero actos de tal magnitud podrían repercutir en el corazón de cada uno con sentimientos de profundo odio y resentimiento; Alba pudo superarlos gracias a su amor por la vida, ya que una vida condenada al odio y resentimiento no es más que una vida desperdiciada.

Retomando el tema anteriormente mencionado, el odio y resentimiento son determinaciones en la vida del coronel García, pero no logran determinar el espíritu de Alba. “…aguardo que lleguen tiempos mejores, gestando a la criatura que tengo en el vientre, hija de tantas violaciones, o tal vez de Miguel pero sobre todo, hija mía.” La condición de odio que alguna vez sintió Alba se desvaneció, en gran parte por su grandeza y en otra buena gran parte por su amor. La cita seguramente les habrá remitido a episodios de violaciones en los que las jóvenes desean abortar, tan comúnmente visto en las noticias por estos tiempos; si hay algo que quiero remarcar es que Alba decía “sobre todo, hija mía”. Saber que desde el primer instante en que la criatura está en el vientre es vida como cada uno de nosotros y saber que, a pesar de ser fruto de algún enfermo desquiciado, ésta lleva nuestra sangre, mujeres. Soy una simple voz inexperta, y siempre es más fácil decir lo que es correcto y lo que no, porque lo difícil está en hacerlo; ¿qué hace a una persona un buen consejero?, ¿qué la hace más sabia? Absolutamente nada, es el simple deseo de querer hacer un bien, no desinteresadamente, ya que con una pequeña buena acción miles se benefician; una suerte de efecto mariposa. Y tengan también en cuenta que eso que llamamos instinto podríamos también llamarlo la voz del corazón.
Las determinaciones de Alba residen en su libre espíritu y, sobre todo, en su amor a la vida, algo que todos deberíamos tener más presentes en este mundo que continuamente pareciera querer derrumbarnos.
Amar la vida por sobre todas las cosas.

Nada Grave

Escrito por Germán Gallo Diciembre - 11 - 2008

Ángel González

Ángel González


Las palabras de una poesía profunda, directa, chocante, e inmensurablemente febril dentro del alma, pueden encontrarse en su equilibrio perfecto tras la mirada -hoy ausente- del poeta español Ángel González. Ya que con total valentía de su parte tocó todos los temas que muerde la realidad del hombre: el amor, la muerte, la soledad, la desesperación, la pasión, la verdad e incluso la política. Es que la dureza que le presentó la vida a los 19 años de edad, dejándolo internado en una cama de hospital con tuberculosis, fue lo mismo que lo llevó a que a lo largo de su crecimiento comenzara a figurar con versos aquello que de otra forma no puede decirse.

“Me duele sólo el alma / nada grave” escribiría pocos meses antes de morir en el presente año, en una serie de poemas que el jamás quiso publicar, y que sin embargo hoy podemos leer. Lo asombroso no es la forma en la que el poeta supera los escalones, muros y adversidades que se le cruzan en el camino: muertes de seres amados, enfermedades e injusticias, sino que ante todo esto, él siempre encontró reposo y alivio en las palabras. Las tomó como si cada una de las letras que escribía con toda la sinceridad posible le regalaran un segundo más de vida, con la fidelidad poética de un hombre a una mujer (“…y los ojos, qué importa que no sean estos ojos, te seguirán a donde vayas, fieles”).
Estamos acostumbrados a evitar situaciones incómodas, a desviar la mirada hacia el lugar en que haya un poco más de luz-pero tampoco demasiada-sino la justa para que nuestros ojos no se sientan sobrecargados ni necesitados. El camino fácil, casi sin curvas, ni subidas, ni bajadas: el llano. Es cierto que disfrutamos por ejemplo de ver un amanecer en la orilla del mar, pero en la mayoría de casos nos sentimos ajenos a esto como si fuésemos meros espectadores de un show cósmico y no protagonistas de un momento exclusivo y único, de un segundo que puede perdurar eternamente como lo hacen las palabras en las manos de González.
La mayor dificultad es levantarse, dar el primer paso y tomar el impulso. Muchas veces, resultando casi irónico, los golpes más fuertes y dolorosos son los que otorgan este impulso. Esos que nos hacen creer que el mundo está terminado (“Esperanza, araña negra del atardecer…”) y que ya no se puede nada más. Siempre depende de nosotros, quedarnos sentados, llenos de moretones, y dormidos tras tantos golpes. Es total y absoluta culpa nuestra, la queja sin sentido es la más frecuente y baja actitud que tenemos los seres humanos. Pero en cada una de las personas hay algo que lo cautiva, siempre y cuando esté dispuesto a verlo (muchos prefieren conformarse con la ceguera), hay ciertas cosas frente a las cuales no pueden quedar pasivos. Ángel González lo encontró en las palabras y mediante su poesía dejó un legado del cual podemos tomar mucho para no quedarnos pasivos nosotros.

Batman, el caballero oscuro

Escrito por Miguel Costábile Diciembre - 11 - 2008

Batman, el caballero oscuro

Batman, el caballero oscuro


A fines de Octubre, se presentó una nueva versión del clásico Batman, realizada por Christopher Nolan. Esta vez, vemos en Batman (Christian Bale) un hombre golpeado física y mentalmente por la vida. Cada vez son más los retos para este héroe de la noche: el amor, los recuerdos, la soledad, los amigos, los enemigos, su imagen, y por sobre todas las cosas, la lucha contra sí mismo para redescubrirse como héroe, y no terminar convirtiéndose en un villano.
Se ve claramente el deseo de justicia, de marcar la diferencia y ayudar a los demás, se enfrenta a villanos como el Guasón (un gracioso psicópata enfermo por naturaleza, interpretado por un excelente Heath Ledger), Dos Caras (realizado por Aaron Eckhart, un personaje que, por un lado, es un buen servidor público y por otro, un ser dolido y resentido). A su vez, la pelea con su asesor en la empresa (personaje interpretado por Morgan Freeman) y el dolor por la muerte de Rachel Dawes (Maggie Gyllenhaal) el gran amor de su vida. Todos estos son demasiados sucesos para un hombre, que por más que se oculte detrás de un traje de héroe, siempre seguirá siendo un hombre.

Bruce Wayne es un excéntrico millonario que pasa su vida en autos lujosos y rodeado de mujeres hermosas, mientras que, desde su increíble mansión, mira cómo se cae a pedazos el mundo que lo rodea. Parece estar en una burbuja fuera de todos estos acontecimientos. Sin embargo, es un hombre que decide hacer la diferencia. Habiendo sufrido la muerte de sus padres, cuando sólo tenía ocho años, toma las riendas de su vida para proteger la ciudad que sus padres amaban: Ciudad Gótica. La gran pregunta es: ¿Es necesaria una máscara para tener la iniciativa de hacer la diferencia? Él busca, detrás de su máscara, justicia para un mundo que se sumerge en la destrucción, convirtiéndose en ícono y referente de la ciudad. Todos tenemos algo de Batman. Todos queremos hacer la diferencia en este mundo. Él nos demuestra que esto es posible, pese a los miedos y desafíos que uno debe superar: el día a día, los problemas laborales, familiares y amorosos, la mirada crítica de los demás y la lucha contra nuestras propias miserias humanas, como el orgullo, el ego, la codicia, y el ansia de pertenecer. Todos tenemos que convencernos de que es posible. Un hombre puede cambiar las cosas, patear el tablero y jugarse por lo que cree correcto, pero en nuestro caso, no es necesaria una máscara, ya que la vida se la pelea a cara descubierta.

¡Milagro! ¿Es posible?

Escrito por Juan Ignacio Contreras Diciembre - 11 - 2008
Ceferino Namuncurá

Ceferino Namuncurá

Valeria Herrera tiene actualmente 32 años. Es cordobesa, bajita, sencilla y muy simpática. Ella dice haber sido objeto de un milagro obrado por Ceferino Namuncurá, el príncipe Mapuche tan querido por la gente.
Frente a este hecho, la Iglesia Católica lo estudió a fondo, como siempre en estos tipos de casos y lo aprobó, confiriendo al joven Mapuche, la dignidad de “Beato”.
Un milagro es considerado un hecho que te hace pensar inexorablemente en Dios.
Valeria estuvo hace poco en Buenos Aires en la fundación del Banco Santander Río, donde relató lo que sucedió y lo que significó este hecho en su vida.

Tenía 23 años y llevaba una hemorragia continua de 8 meses. Los análisis médicos declararon que tenía un cáncer de útero que en muy poco tiempo generó una metástasis con 8 tumores contables y una necropsia visible. Frente al diagnóstico, “yo quería una respuesta, un consuelo a lo que me estaba pasando. Tenía todos los sueños arruinados, toda la vida que había planeado estaba ahora tirada a la basura”, decía Valeria. Al escuchar esto, uno se da cuenta de lo que es verdaderamente la vida. De cómo uno frente a ciertas circunstancias es sólo un espectador, y no puede resolver el problema. De cómo la vida no es nuestra; que es en realidad un increíble regalo.
“Luego de conocer esta noticia, se la fui a decir a mis padres, los cuales reaccionaron cada uno lo mejor que pudo. Yo necesitaba en ese momento aislarme un poco para pensar todas estas cosas, entonces decido irme a la habitación. Allí, me encuentro con una revista nueva, la cual hablaba sobre la canonización de Baldivieso. La empiezo a leer”, más que nada por el hecho de desviar su cabeza hacia otro lado, y dejar por un momento el terrible peso que tenía consigo.”Cuando termina el artículo –continúa Valeria-, había una lista de todos los posibles santos argentinos. Cada uno llevaba consigo una foto y una breve reseña de su vida. Y en el medio de todas esas fotos, encontré la de Ceferino y recordé que cuando era chica, mi abuela me había mostrado una foto de él. Empecé a leer para ver quién era Ceferino y bueno, vi que decía que era un Mapuche, que tenía un gran espíritu misionero; quería ser sacerdote pero no lo logró. Se le frustró su deseo porque había padecido una enfermedad de muy joven y entonces me sentí identificada con su humanidad, con su dolor, con su grado de desesperación al ver que la realización de su sueño, se iba cada vez más lejos. Y me acordé de las misiones que realicé en las comunidades Tobas y otras comunidades indígenas y entonces dije: ¿Quién más me va a entender en la situación que yo estaba? Entonces para mí fue como si estuviese en frente mío y yo estuviera hablando con un amigo. En este clima de intimidad, de amistad, de comprensión mutua, ¿cómo puede negarse al pedid que le hace una persona con un proyecto de vida tan bueno como el suyo, teniendo él una mirada tan mansa y tan pura?”   En la reseña de la revista decía que le faltaba un milagro para que fuera beatificado, entonces ella dijo: “si verdaderamente hace falta un milagro, que se haga a través mío, porque yo lo necesito para poder vivir”. Éste fue el gran encuentro que tuvo ella con él. Fue su encuentro fuerte. Ésta fue la simple oración que Valeria le ofreció. Palabras tan simples, pero que verdaderamente implican, en este caso, una relación grandísima.

Al día siguiente se presenta en un hospital público para hacer todos los diagnósticos previos a la quimioterapia y allí le descubren la Necropsia. En ese momento los médicos le dicen que el cáncer ya había avanzado demasiado y que la quimioterapia tenía que ser urgente.
“Yo pido volver a mi casa para pasar con mi esposo la mayor soledad posible” –nos dice Valeria-. “Hicimos todas las cosas más comunes que podíamos haber hecho (fuimos al río, charlamos, etc.) Al día siguiente recibí la unción de los enfermos y al otro día ya estaba en la ciudad presentándome. Previo al ingreso a la quimioterapia, me piden otro examen y dicen que ha habido un cambio. Me preguntaron si me sentía diferente, pero yo les dije que no. Entonces me hacen palpar la zona donde se encontraban los tumores y ahora no había nada, se habían ido, se había ido la enfermedad”. Y es en este momento cuando ocurre lo que todos esperamos. Ocurre lo extraordinario. Ocurre la cosa más bella que le puede pasar a cualquier persona, ya sea una misma, o un familiar o amigo. Porque los hombres esperamos siempre poder ser salvados. Vivimos para esto.

“Entonces me hacen un análisis de sangre para ver mi tejido necrótico y ven que el nivel de las células cancerígenas se había reducido muchísimo. Los médicos que me atendían me hacen pasar a una sala y me dicen: ¡Decime que hiciste! Porque pasa esto, esto y esto y no puede involucionar de esta forma el cáncer; les conté de mi oración del viernes (que fue el día que vi la foto de Ceferino en la revista), lo de la unción… pero me seguían insistiendo preguntándome que aparte de eso qué había hecho. Pero yo les dije que nada (¡muchas veces!)” A todo esto, le dijeron que no salga de la ciudad, que no la iban a internar pero que le iban a seguir dosificando sus hormonas a través de análisis de sangre. Y así sucedió, y a las tres semanas ya tenía un valor normal. Y los médicos siguen sin entender lo que había sucedido.

“Por el hecho de todo lo que había sufrido el útero, por lo que tuvo, las operaciones, etc. me dijeron que como mínimo estuviera  3 años sin intentar quedar embarazada. Pero como yo sabía que estaba curada, sabía quién me había curado, al año y medio ya estaba embarazada”. Ella nunca dudó de lo que le iba a pasar, porque sabía cómo había estado antes, con la enfermedad, y sabía cómo se encontraba después, una vez ya curada. Es impresionante la seguridad que mostró Valeria en este caso, es decir, ella sabía que no fue casual que fuera curada, sino que fue por un motivo, y entonces no se podía privar de nada.
Luego, ella cuenta el verdadero significado que tuvo el milagro para ella, de cómo era ahora su relación con la realidad y con lo que le toca hacer día a día: “Este hecho cambió toda mi vida, y me hizo dar cuenta de que todos somos limitados y que en cualquier momento nos vamos. Por eso, que nos recuerden por cómo vivimos. Ceferino nos desafía a esto, en lo cotidiano. Él no hizo grandes hazañas, pero fue fiel a lo cotidiano y fue fiel a pesar de sus dificultades. Para mí el milagro fue que se me devolvió la vida, y entonces no la puedo desperdiciar. Éste fue el milagro. La vida tiene que ser digna, en cualquier momento y nunca privarse de nada. Buscar vivir bien. Donde más fallamos es en lo cotidiano. Ceferino nos está movilizando a entender que no estamos solos, que las cosas no son nuestras, al contrario, que nos son dadas.”

Uno lee algo así y qué puede pensar. Lo común, sería pensar que es algo imposible y que lo que dice esta mujer, lo dice porque es una loca, una psicópata. Pero si uno es atento, si uno es serio, si uno quiero conocer la verdad, esto le llama la atención y le genera una inquietud. Una inquietud que implica usar la razón y confrontarlo verdaderamente con lo que uno quiere, con sus deseos. Porque al hombre siempre lo mueve una positividad frente a las cosas que hace, por la cual las realiza.
Encontrar la verdad en este tipo de temas es hoy en día algo que genera muchas controversias, porque saber la verdad de un cálculo matemático es fácil, se puede comprobar fácilmente. Pero con algo así, no hay una fórmula determinada, ni nada.
Lo principal de este hecho es que, justamente, es un acontecimiento. Es algo que ocurrió. Primeramente hay que partir de este punto. Después, al ser algo tan extraordinario esto que ocurrió, uno no puede dejar de asombrarse y no querer que te pase. Es decir, ¿quién en estas situaciones no espera ser salvado? ¿Quién no desea seguir viviendo? Sólo un loco, un enfermo. Es por eso que lo sorprendente de este hecho, creyendo o no en Dios, es que hace pensar que a alguien le importa nuestra vida, quiere nuestra pobre vida.

Entrevista con Jorge Fandermole

Escrito por Revista Leviatán Diciembre - 11 - 2008
Jorge Fandermole

Jorge Fandermole

Ya no se puede fumar, sin embargo, una bruma extraña rodea el ambiente en La Vaca Profana. Las mesas se encuentran llenas, algunos toman cerveza, otros, gaseosa. Todos están llenos de ansiedad. La mayoría de gente es mayor, sin embargo, las palabras que pronto iban a escuchar, acompañadas por dos guitarras, seguían frescas y jóvenes como el día en que se habían escrito: algunas hace más de 25 años, cuando el músico, que tímido se acercaba el escenario, editó su primer disco: pájaros de fin de invierno.
Jorge Fandermole empezó su recital, con la guitarra en mano, tocando unos lentos acordes. El público lo aplaudió con fervor luego de que termine la primera canción, y de la misma forma lo siguió aplaudiendo en las canciones que siguieron.
Oración del remanso, Diamante, Corazón de luz y sombra, Sueñero, Cuando, y Canto versos, son sólo algunas de las canciones que de forma impecable fueron interpretadas a centímetros del público, con la calidez de la voz de Fander. En las pausas, bebía un sorbo de agua, y dejaba absorto al ambiente con ¿metáforas? como aquella que dice que estamos hechos de lo mismo que las estrellas. Y entre chacareras, zambas, y juegos rítmicos (La torcida), fue transcurriendo un recital sobresaliente.
Cuando Fandermole se estaba retirando, el equipo de Leviatán le solicitó una entrevista a la que accedió inmediatamente; y vía mail pudimos concretarla.
De esta forma, respondió abiertamente a todas nuestras preguntas.

¿Cómo llegó a tu vida la música? ¿Cómo iniciaste tu carrera y supiste que era lo tuyo?
Mis primeras experiencias musicales son de la infancia y están relacionadas con estudios de guitarra y repertorio folclórico en mi pueblo de origen. La dedicación profesional llegó, podría decirse, tardíamente, como a los 27 años y se relacionó con condiciones particulares de mercado del disco y de propuestas artísticas a principio de los ‘80 que prevalecieron frente a otras posibilidades profesionales en cuestiones no artísticas, a las que yo me venía dedicando entonces. Con el tiempo el trabajo se reafirmó y no sé si es ésto (la canción) únicamente lo mío, pero sí a lo que más tiempo y energía le dedico.

¿Qué te lleva a crear las canciones? ¿Seguís algún proceso en particular, o cada una nace de una forma diferente?
Trato de trabajar acorde a mis convicciones y a mis saberes. Creo que la canción es una forma expresiva con una extraña química entre dos lenguajes y a cuya creación se puede acceder por múltiples ingresos: la palabra, la idea, la frase, una copla, un patrón rítmico, un motivo melódico, una secuencia armónica, etc. He tenido diversas experiencias y trato de trabajar no imponiendo un procedimiento en particular; creo que lo único permanente y obligatorio es la continuidad y la persistencia en el trabajo y hacer todas las correcciones y descartes que hagan falta.

3)¿Qué influencias musicales y poéticas tenés?
ES una pregunta reiterada a la que creo que nunca respondo con presición porque no puedo. Soy un escucha y un lector discontinuo y desordenado, y siempre fue así. Lo que puedo asegurar es que he tomado sin prejuicio cualquier elemento estético de músicas nacionales o extranjeras que me hayan motivado, sensibilizado o conmovido y he tratado de hacerlos funcionar en mis canciones. De todos modos reconozco especiales influencias de los principales autores y compositores argentinos de los 60 y los 70, de la mejor poesía del tango y de toda literatura clásica y contemporánea de la que pueda extraer nociones que me sirvan como disparadores posteriores.

¿Por qué vale la pena hacer música? ¿Por qué vale la pena dedicar la vida a lo que muchos tomarían como un par de notas y un par de palabras?
Por el mismo motivo que vale la pena dedicarse a cualquier actividad artística, o, siendo más amplio, a cualquier actividad que uno crea le permita crecer y desarrollarse como persona con cualquier status. El arte es un tipo de visión del mundo y un modo de acción que busca para unos modificarlo, para otros transfigurarlo. Personalmente estoy íntimante cada vez más lejos de las convicciones productivistas, aunque deba moverme según sus preceptos, y más cerca de las necesidades espirituales o más precisamente del convencimiento del deber humano de equilibara nuestra faz espiritual con la desastrosa prevalencia de nuestras necesidades laborales, consumistas y estrictamente mundanas, fuertemente afirmadas en conceptos de poder y relaciones desintegradas. La música y la poesía son puertas del espíritu, herramientas críticas y de conocimiento y vale la pena darles un tramo de crédito que al menos equipare el que le damos a tanta otra basura que sostiene nuestra vida de modo costoso e insalubre.

Muchos de los músicos populares hoy en día, no le dan tanta importancia a la letras de sus canciones. Sin embargo vos sos partidario de darle un sentido particular a las mismas. ¿Por qué?
La palabra tiene la posibilidad de significar y de trasmitir, además de sonar (ahí su estricta condición musical) en diversos niveles desde los utilitarios a los poéticos; pero además son las formas con las que armamos nuestras ideas, nuestros imaginarios. Es obvio que el valor de éstos estará relacionado con esa materia de que están hechos y el hecho estético musical- poético de cómo suenen y a qué arquitectura aporten. ¿No es suficiente motivo para prestarles mucha atención?.

¿El Fandermole que empezó a escribir música allá por la década de los ‘80, es el mismo que hoy, o alguna circunstancia cambió tu actitud ante la hoja o pentagrama en blanco?
El cambio más evidente es la actitud autocrítica y la clara sensación de falta de conocimientos que muchos compositores sin formación académica fuerte padecemos.

¿Alguna vez compusiste y publicaste una canción, de la qué luego te arrepentiste por alguna razón, como por ejemplo, haber cambiado tu opinión respecto al tema?
Algo parecido; alguna vez me metí en temas escabrosos o que me interesaron momentáneamente y después me dí cuenta que no tenían demasiado sentido para mí.

Siempre preferiste mantenerte un poco al margen de grandes exposiciones de tu música. Usualmente tocás en teatros pequeños y bares, cuando bien es sabido que tenés la capacidad de hacerlo en cualquier otro lugar. ¿A qué se debe esto?
En parte a la modalidad de producción a la que estamos acostumbrados y que no elegimos arbitrariamente sino como alternativa posible: gran parte de los conciertos son producciones propias, independientes. En ese orden, los teatros y salas más grandes exigen mayor esfuerzo de convocatoria y mayores costos en general; a veces los pubs y concerts son igualmente rendidores y tienen muchas menos exigencias de producción.

La canción “Diamante” es una de las que más nos impresiona. ¿En quién o en qué pensaste al componerla? ¿Por qué?
La referencia específica es de orden personal y no tiene mayor importancia. Diamante es una parábola sobre los dones, las virtudes, lo bueno que uno recibe sin querer y el renunciamiento frente a aquellas cosas que, de poseerlas, perderían su belleza y su misterio.

Decís: “… Cristo de las redes, no nos abandones…” ¿Es por algo particular lo que dice la canción, o refleja tu postura frente a la religión?
La canción, al menos en parte, es una plegaria y como tal invoca y solicita. La voz del suplicante no es la propia, es la voz de alguien que pertenece al lugar, que trabaja en la pesca y que pide por sus necesidades. No soy religioso, no al menos en el sentido que rige la oración en ese tema, pero entiendo y comparto la necesidad humana de Dios aunque esté lejos de las prácticas y de dogmas específicos.

¿Es posible saber alguna vez la respuesta a Las preguntas? ¿Es posible saber qué busca el ojo que mira lejos o qué escuchan los ancianos en los nidos del silencio?
No sé si es posible obtener las respuestas, pero al menos esa canción es una reflexión sobre las innumerables cuestiones que lo rodean a uno y que a veces ni se perciben.

En tu última presentación en Buenos Aires, dijiste que el hombre está hecho del mismo material que el hierro y que las estrellas.  ¿Qué quiere decir? ¿Qué implicancia tiene eso en tu vida, cada día?
Esas expresiones no son simbólicas, son hechos objetivos del mundo físico y parecen tan ajenas debido a la falta de reconocimiento que tenemos hacia el entorno, hacia el resto de las cosas. Cuando las civilizaciones antiguas deificaban al sol probablemente lo hacían desde una intuición respecto del poder, de la luz, del calor intenso, del rigor del vínculo entre el astro y los ciclos diarios y anuales y su relación con las cosechas y su propio bienestar y subsistencia. Probablemente no sabían que la totalidad de la energía disponible sobre la tierra y que hace posible toda forma de vida proviene exclusivamente del sol; es más, actualmente no sé cuanta gente lo sabe y lo tiene en cuanta. A mí me maravilla ahora esa línea de saber- intuición que nos vincula a contemporáneos y antiguos del mismo modo que me maravilla la identidad física que compartimos con lo más remoto, dado que, en efecto los mismos elementos de la tabla periódica están presntes en nuestro cuerpo y nuestro mundo y en el resto de los astros. No es una metáfora, es química.

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“No hay un instante que no esté cargado como un arma” Escribía Borges. Con la revista Leviatán, pretendemos decir que no hay ni una sóla palabra, ni una sóla circunstancia, y ni un sólo instante en la vida; que si se lo busca con profundidad, esté cargado con Verdad. O con preguntas. Al fin y al cabo, cada pregunta verdadera, implica una Verdad; y no existe Verdad alguna que no nos genere preguntas. La revista está a la espera notas y críticas de cualquiera que desee participar para seguir alimentando al monstruo.

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