Luna y silencio.
¿Qué más puedo desear?
Tus manos, quizás tu compañía.
Pero vamos; luna, silencio, y flores entonces.
Y estrellas. ¿Por qué no?
Puestos a crear, creemos.
Alondras que sepan cantar en la noche
y también una tenue brisa secreta.
El alba en la espalda (la noche al frente)
y el rocío imposible en los pies.
Entonces, paraíso.
Pero soledad.
Repetidos pasillos
y puertas de madera.
Las alas siguen volando
pero ya sin cuerpo.









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POR TENER ESE ALGO
Hay algo en la luna, en el silencio,
deseo ese algo, que sea parte de mí.
Detrás de la luna, el silencio y las flores,
hay ese mismo algo, siempre el mismo algo, igual.
A veces sueño a modo de fantasía,
y alguna vez viviendo así el sueño como fantasía,
comprendí tras una dulce chica,
que el sueño fue el absurdo alivio a mi falta de esperanza.
Hay de mí si encuentro ese algo de todo,
que me haga esperar la esencia de todo,
Ya no necesitaré mis alas,
caminando por los pasillos, pero con ese algo.